Los científicos exigen a la UE que se deje de optimismo y prepare planes para una Europa "catastrófica" por el aumento de los desastres climáticos
"El clima europeo está cambiando rápidamente. No es un riesgo lejano ni abstracto".
La advertencia no puede ser más clara. El Consejo Asesor Científico Europeo sobre Cambio Climático ha pedido a la Unión Europea que empiece a planificar de forma explícita cómo será vivir en un continente hasta 4 grados más cálido a finales de siglo.
Eso implica asumir que el mundo no cumplirá los objetivos del Acuerdo de París y que el calentamiento global podría situarse entre 2,8 y 3,3 °C a nivel mundial, lo que en Europa se traduciría en alrededor de 4 °C. "El clima europeo está cambiando rápidamente. No es un riesgo lejano ni abstracto", afirmó Ottmar Edenhofer, presidente del consejo científico.
Decenas de miles de muertos y 45.000 millones al año
El aviso llega en un contexto ya marcado por impactos severos. En los últimos años, decenas de miles de europeos han muerto en olas de calor y cientos más por inundaciones. La factura anual media por daños climáticos alcanza los 45.000 millones de euros, según los datos citados por asesores.
Los fenómenos extremos —inundaciones, sequías, incendios forestales— ya no son episodios aislados. Son tendencias en aumento que afectan a la economía, a los sistemas sanitarios y a la seguridad alimentaria.
Sin embargo, según Edenhofer, la respuesta europea es "insuficiente y fragmentada". La UE carece de una visión común sobre qué riesgos debe priorizar y cómo distribuir responsabilidades entre Estados miembros.
Adaptación: la gran olvidada frente a la mitigación
La UE ha avanzado en mitigación, es decir, reducción de emisiones. De hecho, el propio consejo científico influyó en 2023 en la adopción del objetivo de reducción del 90% de emisiones para 2040.
Pero en materia de adaptación —prepararse para los impactos inevitables— no existen objetivos vinculantes a escala europea. Solo una estrategia general adoptada en 2021.
La diferencia es clave: mitigar intenta frenar la causa del problema; adaptarse trata de gestionar sus consecuencias.
Según el IPCC, más de un tercio de la población del sur de Europa podría sufrir escasez de agua con un calentamiento global de 2 °C. Si el aumento llega a 3 °C, esa proporción se duplicaría.
Prepararse para el peor escenario
El consejo propone cinco líneas de acción:
- Fijar objetivos sectoriales de adaptación para 2030 y 2040.
- Establecer una base común de evaluación de riesgos climáticos.
- Integrar los riesgos en la planificación presupuestaria europea.
- Desarrollar mecanismos financieros y de seguros frente a desastres.
- Poner a prueba las políticas frente a escenarios incluso peores.
El principio de precaución, sostienen, exige planificar para un escenario severo, no para el más optimista.
La recomendación coincide con el plan reciente del Gobierno francés para preparar al país ante un escenario de +4 °C. Y llega en un momento delicado: la Comisión Europea trabaja en un nuevo marco legislativo de adaptación que debería presentarse antes de fin de año.
Críticas a la desregulación en Bruselas
El informe también cuestiona la agenda de simplificación normativa impulsada por la Comisión. El primer paquete ómnibus redujo las obligaciones de información climática para muchas empresas, algo que, según los científicos, puede debilitar la gestión del riesgo en la economía europea.
Además, el retroceso en políticas climáticas en países como EEUU añade incertidumbre al esfuerzo global. "Nuestras recomendaciones están orientadas a la próxima legislación", subrayó Edenhofer. El mensaje es que no basta con reducir emisiones. Europa debe prepararse para sobrevivir en un escenario más extremo.
La cuestión ya no es si habrá más impactos. La cuestión es si el continente estará preparado cuando lleguen.