Los investigadores coinciden: algunos volcanes 'extintos' podrían estar atravesando una fase de crecimiento acelerado antes de despertar "en una etapa catastrófica"
Un volcán que ha permanecido inactivo durante 100.000 años está cambiando la comprensión científica.

Algunos volcanes, extintos desde hace miles de años, podrían estar a punto de despertar. Un análisis reciente del volcán activo Methana, cerca de Atenas, reveló que permaneció inactivo durante casi 110.000 años antes de volver a la vida. Según publica la revista Live Science, esto podría ser "la gota que colme el vaso" para los vulcanólogos, que cuestionaban la definición actual de lo que constituye un volcán extinto.
Según recoge el medio de comunicación, estos profesionales clasifican oficialmente como extintos a los volcanes dormidos si no han entrado en erupción en los últimos 10.000 años aproximadamente, o en los últimos 11.700 años desde el comienzo de la época geológica actual, el Holoceno. Pero con el nuevo descubrimiento estos conocimientos asentados podrían modificarse.
"La conclusión principal, es que los volcanes extintos que nos rodean tal vez no estén realmente extintos", asegura Răzvan-Gabriel Popa, coautor del estudio y vulcanólogo de la ETH Zúrich en Suiza.
Más volcanes "dormidos"
Algunos otros expertos consultados por el medio de comunicación, aseguran que es importante cambiar la forma en que definimos si un volcán está extinto o activo. Esto podría exponer a la población a una "erupción inesperada". "Muchos de estos gigantes dormidos deberían ser monitoreados más de cerca", reclaman. Es importante destacar que Methana no es el único volcán extinto que ha vuelto a entrar en erupción tras un largo periodo de inactividad.
De hecho, se creía que otro volcán, el Ciomadul de Rumania, estaba extinto porque su última erupción ocurrió hace 30.000 años, pero un estudio de 2019 descubrió que todavía hay magma debajo del volcán. "Tiene una cámara magmática en formación; es muy activa. Ciomadul está definitivamente en una fase de crecimiento, y tal vez existan otros volcanes similares", lamenta Popa.
"Desde mi punto de vista, lo importante es empezar a estudiar otros volcanes que actualmente consideramos extintos, porque podrían estar atravesando periodos de crecimiento. Quizás despierten en esta etapa catastrófica", agregó el científico.
"Creo que es importante que, en la medida de lo posible, monitoreemos todos los volcanes potencialmente activos en busca de señales de actividad subterránea", reclama, por su parte, Jenni Barclay, vulcanóloga en la Universidad de Bristol en el Reino Unido, en declaraciones a la revista. Eso sí, la vigilancia de los volcanes inactivos debería centrarse primero en los que se encuentren en regiones relativamente pobladas, como Eifel, en el oeste de Alemania, o la Garrotxa, en el noreste español.
Nuevo sistema de clasificación
"El gran desafío que tenemos como vulcanólogos es que pensar en el estado del volcán depende mucho de la escala temporal que se considere", señala Barclay. "Estos intervalos de 100.000 años están muy bien, pero la mayoría de la gente quiere saber si va a entrar en erupción durante su vida y, dada la inestabilidad, si entrará en erupción en los próximos días o semanas", prosigue.
Todos los expertos consultados por Live Science sugirieron que un nuevo sistema de clasificación debería basarse en mediciones de la actividad volcánica o magmática, en lugar del tiempo trascurrido.
