Los investigadores empiezan a descubrir qué es el 'ruido alimentario', esa voz interior que muchas personas oyen y que la ciencia no había estudiado hasta ahora
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Los investigadores empiezan a descubrir qué es el 'ruido alimentario', esa voz interior que muchas personas oyen y que la ciencia no había estudiado hasta ahora

Muchas personas buscaban perder peso alegan un "acoso" de sus mentes.

Primer plano de una mujer feliz cenando pasta.Getty Images

Muchos han sentido el "ruido alimentario" pero muy pocos son conscientes de su existencia. Según publica The New York Times, con la irrupción de medicamentos como el Ozempic, Wegovy, Mounjaro o el Zepbound, se ha puesto encima de la mesa este concepto. Muchas personas que han intentado perder peso han sufrido pensamientos incesantes y diálogos internos sobre qué comer, cuándo o cómo resistir. Muchos, de hecho, aseguran haber sufrido acoso por el ruido mental.

Lena Smith Parker, una mujer estadounidense de 53 años, entrevistada por el medio de comunicación, dice que la acosaban voces internas que la instaban a comer y la avergonzan. Ella se ha pasado décadas haciendo dieta y recuperando peso. Algunos de los pensamientos que comparte.

  • "Sabes que hay tarta en la cocina. Oye, hay tarta en la cocina. ¿No quieres la tarta en la cocina?".
  • "No quieres la ensalada. No quieres las zanahorias", dice la voz. "Quieres la tarta".
  • "Estás tan gorda. No te soporto".

Los investigadores consultados por el periódico estadounidense creen que este ruido mental se produce por un concepto esquivo llamado punto de consigna. De este modo, explican que "cada persona tiene un peso hacia el que su cuerpo se inclina naturalmente: su punto de ajuste". Pero para algunos, el punto de ajuste puede fallar, alcanzo un nivel tan alto que la salud de una persona se ve afectada por el exceso de peso. 

"Cada vez que una persona intenta bajar mucho más de su punto establecido, los investigadores han observado que el ruido alimentario se activa", reza la publicación. Cuando esto ocurre, los pensamientos intrusivos "obligan a una persona a comer más calorías de las que el cuerpo puede soportar sin almacenar algunas en forma de grasa".  Por eso, se asegura en The New York Times, las dietas "casi siempre fracasan a largo plazo".

De esta forma, el ruido alimentario no se limita a las personas con obesidad, subrayan los investigadores. "Cualquiera puede tenerlo si su peso está por debajo del punto de ajuste preferido del cuerpo".

El caso de la señora Parker es destacable. Ella pensó que el ruido mental era normal hasta que se apuntó a una clínica de nutrición para perder peso. Su doctora, la apuntó a un ensayo clínico con tirzepatida, uno de los nuevos fármacos para la obesidad que se comercializó como Zepbound. "De repente, el ruido de la comida desapareció", explica.

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