Multan con 170 euros a un joven por recoger latas: "Mucha gente quiere apoyarme y está enfadada con el municipio"
Una sanción que la familia considera injusta y desproporcionada.
En el municipio neerlandés de Eibergen, lo que comenzó como una sanción económica por recoger latas de los contenedores se ha transformado en un fenómeno de solidaridad nacional. Robert Bakker, de 27 años, se ha visto rodeado de mensajes de apoyo y gestos de ayuda de todo el país, mientras su historia pone bajo el foco el debate sobre la recolección de envases y la proporcionalidad de las multas municipales.
Robert, conocido en su barrio por dedicar parte de sus días a recoger latas para cobrar el depósito y ayudar a quienes tienen menos recursos, nunca imaginó que su rutina diaria se convertiría en noticia. Esta actividad es conocida por los vecinos y las autoridades, tanto que incluso cuenta con una llave para abrir y cerrar los contenedores de manera ordenada, asegurándose de no dejar basura en la calle.
A pesar de su historial impecable y de actuar siempre con cuidado, Robert fue sorprendido por un agente local mientras realizaba su ronda habitual. El resultado fue una sanción de 170 euros bajo el argumento de que estaba dejando basura en la vía pública, una acusación que la familia considera injusta y desproporcionada dado el cuidado con el que Robert maneja los contenedores y su compromiso con la limpieza del barrio.
Gran apoyo de los vecinos
Tras la difusión del caso en el programa de televisión Hart van Nederland, llegaron cientos de mensajes y ofertas para pagar la multa. “Mucha gente que quiere apoyarme y que está enfadada con el municipio”, cuenta Robert en declaraciones recogidas por de Stentor. De hecho, la empresa Garage Kroeze, de Hippolytushoef, ya ha trasferido los 170 euros a la cuenta del joven, una cifra que, si la multa finalmente queda sin efecto tras el procedimiento de recurso, se destinaría a la causa benéfica que apoya Robert.
Ante el alcance mediático del caso, el alcalde Joost van Oostrum anunció públicamente su intención de visitar a la familia para aclarar los hechos y revisar el procedimiento sancionador, y aseguró que el recurso será analizado con detalle para obtener una imagen “justa y completa” de lo ocurrido. Sin embargo, tanto Robert como su padre consideran prescindible la visita, ya que esperan más bien un gesto de disculpa y que se revise la actuación del agente que impuso la multa.
Mientras se resuelve el recurso presentado contra la multa, Robert no ha abandonado su rutina diaria de recoger latas por Eibergen. Con precaución y atento a su entorno, continúa su labor ayudando a la comunidad. "Vigilo mucho los alrededores para ver si veo a algún agente, porque no quiero otra multa", admite, demostrando que su compromiso con la recolección de envases sigue intacto pese a la polémica y la sanción recibida.