Ni cámaras ni radar: un dron de 460 gramos inspirado en murciélagos navega en la oscuridad con ultrasonidos y ha superado 180 pruebas hasta en la oscuridad total
El prototipo desarrollado por científicos de EEUU puede operar en situaciones de niebla o humo densos y en escenarios angostos y sin luz.

Hay muchas carreras mundiales en paralelo a la retomada 'carrera espacial'. Una de ellas tiene por protagonistas a los drones, una de las armas clave de las actuales guerra y un campo infinito aún para el desarrollo tecnológico.
Un equipo de ingeniería del Instituto Politécnico de Worcester (Estados Unidos) ha conseguido montar un minidron con elementos de inteligencia artificial y unos sensores ultrasónicos que le permiten operar de forma autónoma en condiciones de baja visibilidad.
Esto supone que los drones puedan volar y desempeñar las funciones previstas en escenarios de niebla, humo u oscuridad. Incluso, podría servir en espacios muy reducidos para potenciales operaciones de ataque o de localización de objetivos de un modo eficiente.
El avance tecnológico no pasaría por ser sino uno más en el programa mundial de drones de no ser por una curiosa inspiración. Nada menos que los murciélagos, un animal cuya capacidad de orientación pese a su poca visión ha servido de referencia a los investigadores.
Basándose en cómo vuelan y cómo subsisten los murciélagos, los científicos de Worcester han desarrollado un sistema de navegación sencillo liberado de los pesados sensores que no solo consumen mucha energía sino que suman peso —y por ende restan agilidad— a las aeronaves no tripuladas.
Su reducido peso es otro elemento de referencia. Los investigadores del Instituto Politécnico de Worcester han logrado crear drones cuadricópteros, de apenas 16 centímetros en diagonal y una masa de 460 gramos, entre los que se incluyen los diminutos sensores ultrasónicos de TDK.
Por el momento se trata de un prototipo por desarrollarse y estandarizarse en el mercado de drones, pero las pruebas se han saldado con notable éxito. De las cerca de 180 pruebas oficiales realizadas por el equipo del Insitituto Politécnico de Worcester, la aeronave alcanzó una tasa de éxito del 73%. El porcentaje llegó a la perfección, el 100%, cuando se operaba a velocidades bajas, aunque sí bajaba la efectividad a medida que aceleraba.
