La UME no pierde la esperanza en Venezuela: "Estaremos todo el tiempo que sea necesario"
Los militares españoles trabajan sin descanso para localizar supervivientes entre los escombros tras los terremotos.

El tiempo corre en contra de los equipos de rescate desplegados en Venezuela tras los dos terremotos registrados el pasado miércoles. Con un balance provisional de 1.450 fallecidos y 3.238 heridos, las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen con cada hora. Aun así, los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias mantienen intacta la esperanza mientras continúan las labores de búsqueda.
Entre las víctimas españolas, el último balance cifra en 17 los fallecidos y en 150 los desaparecidos, mientras que otras 12 personas permanecen localizadas bajo los escombros a la espera de ser rescatadas.
Turnos de 24 horas para no detener el rescate
El contingente español está formado por 57 especialistas del equipo USAR (Búsqueda y Rescate Urbano), que trabajan de manera ininterrumpida.
Mientras un grupo completa un turno de 12 horas, otro toma el relevo para mantener las operaciones durante todo el día y toda la noche.
El cabo primero Antonio Diosdado evita fijar un límite temporal para abandonar la búsqueda. "La esperanza es lo último que vamos a perder", asegura a El País.
El precedente de Turquía alimenta la esperanza
Los rescatadores recuerdan una experiencia vivida durante el terremoto de Turquía en 2023, cuando la UME logró rescatar con vida a una madre y a sus dos hijos cinco días después del seísmo.
Aunque Diosdado admite que se trató de un caso excepcional, insiste en que el objetivo es seguir buscando mientras exista la mínima posibilidad de encontrar supervivientes.
Esa perseverancia dio resultado el pasado sábado, cuando los militares españoles rescataron con vida a dos personas atrapadas entre las ruinas de dos edificios del residencial Vistamar: Adelaida, de 60 años, y Antonio, de 35.
En ambos casos fueron los propios vecinos quienes alertaron a los equipos al escuchar golpes procedentes del interior de los escombros.
Tecnología y precisión para salvar vidas
La UME trabaja con geófonos capaces de detectar sonidos o movimientos a entre seis y siete metros de profundidad y con cámaras alámbricas de visión nocturna que introducen por pequeñas cavidades abiertas entre los cascotes. Sin embargo, los especialistas destacan que el rescate exige una precisión extrema.
Cada intervención consiste en abrir un acceso seguro hasta la víctima sin provocar nuevos derrumbes que puedan sepultarla definitivamente, motivo por el que el uso de maquinaria pesada queda descartado.
La Guaira, la zona más castigada
El centro operativo español se encuentra instalado en un estadio de béisbol que comparte con equipos internacionales procedentes de Suiza, Chile, Italia y Países Bajos.
Los militares españoles desarrollan sus operaciones en el estado de La Guaira, una de las zonas más devastadas por los terremotos.
Hasta el momento no se les ha asignado el rescate de ninguno de los españoles localizados bajo los edificios derrumbados, aunque aseguran que acudirán de inmediato si alguno se encuentra dentro de su área de actuación.
"Estaremos todo el tiempo que sea necesario"
Uno de los mayores peligros sigue siendo la inestabilidad de miles de edificios dañados que permanecen en pie y amenazan con nuevos derrumbes.
El contingente español llegó el pasado viernes con capacidad para ser completamente autosuficiente durante una semana gracias a sus propios suministros. No obstante, Antonio Diosdado deja claro que ese plazo no marca el final de la misión. "Estaremos todo el tiempo que sea necesario", afirma.
