El Gobierno vuelve a estamparse contra el muro del Congreso: "Esto es ingobernable"
El pesimismo aumenta entre los socialistas, también de cara a los Presupuestos. Moncloa rechaza el adelanto electoral pese a la petición de Page de que las generales coincidan con las andaluzas

A Pedro Sánchez le siguen sin dar los números. Hecha la desclasificación de los papeles del 23F, con todo el torbellino político y mediático generado, el presidente se enfrentó a una testaruda realidad en el Congreso de los Diputados, donde volvió a perder por partida doble. No sacó adelante el escudo social y tampoco el tope de precios en emergencias. “No se nos puede exigir más”, mostraban su frustración en el Ejecutivo, ante la negativa de Junts de darles un respiro.
Así, el Gobierno avanza en este 2026 sin arreglar su relación con Carles Puigdemont, pese a afirmar que está haciendo “todo” lo que está en su mano para recuperar su confianza. Y, en consecuencia, cada votación en el Congreso se convierte en un calvario, amén de que los Presupuestos Generales del Estado continúan en un cajón. Tanto Sánchez como sus portavoces pregonaron que se iban a presentar ya pero ese momento no llega y, en privado, los augurios son más que pesimistas.
Una frustración que verbalizó públicamente María Jesús Montero, que ya está de salida del Ejecutivo ante la inminencia de las elecciones en Andalucía. “Junts y ERC no dan su apoyo por cuestiones que nada tienen que ver con las cuentas públicas”, se quejó la vicepresidenta y titular de Hacienda ante los micrófonos de la SER. “Esto es ingobernable”, reconocen algunas fuentes socialistas, tras el pleno del jueves, dando a entender el colapso de la legislatura.
Los planes de Montero

Ahora, la ministra apunta al mes de marzo para alumbrar las cuentas públicas. Sería, de hecho, su última oportunidad, toda vez Juanma Moreno disolverá el Parlamento andaluz en abril, abonando la idea de que los comicios podrían ser en junio. Cabe recordar que ella ya ha sido proclamada candidata de los socialista.
Montero quería usar unos Presupuestos buenos para Andalucía como trampolín para intentar salvar los muebles en su tierra, donde el PP mantiene opciones de retener la mayoría absoluta pese a la fuerza de Vox. Pero existen dudas internas internas -en el partido y en el Gobierno- de que vaya a salir la jugada.
Con este marco, el socialista Emiliano García-Page no dudó en exigir, de nuevo, el adelanto de las elecciones generales, haciéndolas coincidir con las andaluzas. El presidente de Castilla-La Mancha lleva tiempo denunciando que la legislatura no va hacia ningún lado y que resistir en Moncloa podría lastrar las perspectivas electorales en territorios como el suyo. “Lo mejor para Sánchez es que antes de verano haya elecciones”, enfatizaron en su entorno. En Moncloa mantienen que eso no está contemplado, y que las urnas se abrirán en 2027.
La nueva fase del PP y Vox

En paralelo, en el Partido Popular el problema lo siguen teniendo a su derecha. En plena campaña en Castilla y León, aún no han conseguido cerrar sus acuerdos de gobierno con Vox ni en Extremadura ni en Aragón. Y el tiempo apremia, especialmente en la primera de las plazas. El día tres de marzo será el debate de investidura de María Guardiola, y la tensión entre ambos partidos no disminuye pese a la implicación de la dirección nacional.
El jueves, Guardiola cerró una reunión en Mérida con la delegación de Vox, a la que también iban a participar telemáticamente Miguel Tellado y Marta Varela, el secretario general y la jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo. La cita se filtró a los medios y la respuesta del equipo de Santiago Abascal fue cancelar su asistencia. “Están en el relato y buscan arrastrar por el fango a María. Con o sin Génova, está muy difícil”, subrayan fuentes del PP de Extremadura.
La dirección nacional cree que aún se puede salvar la partida, y de hecho arguyen que un bloqueo definitivo de las negociaciones puede ser negativo para Abascal. “La gente votó a Vox previendo que acordaría con el PP. Si no son la llave, ¿para qué sirven entonces?”, arguyen internamente. Aunque admiten que hay que “redoblar” la discreción de los contactos para evitar que Vox ponga nuevas excusas.
Es, de hecho, lo que está ocurriendo en Aragón. Esta semana, Jorge Azcón aprovechó que tenía agenda en Madrid para despachar con Tellado en Génova. Él ha mantenido contactos con Vox desde el primer momento y el secretario general también ha participado en algunos. Y la impresión del entorno de barón territorial es que habrá pacto, pero que es mejor “no decir nada” hasta que todo quede por escrito. “Avanzamos hacia un acuerdo de legislatura”.
Unos movimientos en la derecha que han provocado momentos de nervios y de desmentidos en el PP, y con Alfonso Fernández-Mañueco subido ya en mítines electorales. Él se enfrenta a las urnas el próximo día quince y, de momento, sus encuestas no apuntan a que Vox pueda superar la barrera psicológica del 20%. “Para nosotros, perder procuradores sería un fracaso. Como mínimo, nos vamos a mantener, aunque esperamos ganar uno o dos”, apuntan las fuentes consultadas. También descartan un desmoronamiento del PSOE como en Extremadura y Aragón. “Aquí están mal, pero no se desploman”.