Sarah, italiana, sobre uno de los mayores choques culturales de vivir en España: "En Italia llamar así a un hijo es prácticamente ilegal"
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Sarah, italiana, sobre uno de los mayores choques culturales de vivir en España: "En Italia llamar así a un hijo es prácticamente ilegal"

"Me resultan verdaderamente absurdos".

Una persona, con su bebé.GETTY

Mudarse a otro país implica enfrentarse a diferencias evidentes como el idioma, la gastronomía, la diferencia de horarios… pero también a otras mucho más sutiles. Y, a veces, son precisamente esas las que más sorprenden.

Eso es lo que le ha ocurrido a Sarah (@sarahlfinito), una joven italiana que ahora vive en España y ha subido un video a su cuenta de TikTok contando cuál ha sido uno de sus choques culturales más inesperados.

"Hay una diferencia cultural entre Italia y España de la que no se habla mucho", ha comenzado indicando la italiana. "Pero fue una de las primeras cosas que me llamó la atención al llegar a España: los nombres de las personas", ha asegurado.

"En Italia sería impensable"

El primer impacto llegó con un nombre de lo más común en España: Jesús. "Para empezar, hay gente que se llama Jesús, que es la traducción de nuestro 'Gesù", ha explicado Sarah entre risas, quien aún alucina con que este nombre en España sea de lo más normal y frecuente.

"En Italia creo que incluso es ilegal llamar a un niño Gesù, o al menos nunca he conocido ni oído a nadie con ese nombre", ha matizado la joven italiana, quien no sale de su asombro.

Para Sarah no se trata solo de una diferencia lingüística, sino cultural y religiosa. Mientras en España el nombre está plenamente normalizado, en Italia se percibe como algo estrechamente ligado a la religión cristiana y, por este motivo, un nombre propio mucho más sagrado y respetado.

La reacción de su familia

Pero la anécdota no quedó ahí, ya que Sarah no fue la única que tuvo esta reacción al enterarse. El contraste se hizo aún más evidente cuando decidió compartir este descubrimiento en casa.

"Recuerdo la primera vez que se lo conté a mi familia, sobre todo a mi abuela", ha recordado con cariño la italiana. "Su reacción fue divertidísima, un choque total", ha asegurado.

Ese momento, según ha expuesto la creadora de contenido, refleja perfectamente hasta qué punto algo cotidiano en un país puede resultar completamente extraño en otro.

"Un rotundo no"

Y el caso de "Jesús" no es el único que le ha llamado la atención. Sarah también ha mencionado diferencias curiosas en nombres relacionados con lugares geográficos. "Otra cosa es que nosotros tenemos el nombre Asia para niñas, que es bastante común, y ellos tienen el nombre África en lugar de Asia", ha expuesto.

Sin embargo, donde la italiana realmente ha mostrado mayor desconcierto es en algunos nombres femeninos de fuerte carga religiosa que existen en España. "Hay nombres de mujer con cierto significado religioso que me resultan verdaderamente absurdos", ha afirmado con sinceridad.

"Os diré algunos de los más comunes: Dolores, Soledad, Angustias, Martirio, Socorro, Remedios, Piedad, Clemencia", ha enumerado la joven italiana, con una mezcla de repulsión e incredulidad.

"Entiendo que muchos de estos nombres están ligados a la tradición familiar o a motivos religiosos", ha subrayado, entendiendo y reconociendo el peso de la historia y la cultura en la elección de los nombres.

Sin embargo, no ha podido evitar cuestionarlos desde su perspectiva: "¿Cómo es que, por ejemplo, le pusiste a tu hija Angustias, que literalmente significa angustia?". Para Sarah, el significado literal de estos nombres es difícil de ignorar. "Hay nombres peores, pero sinceramente, para mí, es un rotundo no".

Generando conversación

Además, su testimonio ha generado una conversación en la red social precisamente por eso: porque pone el foco en algo tan cotidiano que rara vez se cuestiona. Al final, la reflexión va más allá de una simple lista de nombres. Se trata de cómo basta algo tan simple como un nombre para evidenciar que, incluso entre países tan cercanos como España e Italia, las diferencias culturales siguen siendo profundas… y sorprendentes.

"Bueno, Maria Catena está aquí en Italia... la verdad es que no estamos mucho mejor"; "¿Y podemos hablar de que hay niños con el mismo nombre que sus padres?", han apuntado algunos usuarios.

"Me llamo María Teresa, llevo treinta años viviendo en Italia y a menudo me preguntan: '¿María Teresa, cómo se escribe?'. Mi marido se llama Giuseppe (José), y su familia le llama 'Pino'. Para nosotros, los españoles, un pino es un árbol. ¡Yo no me atrevo a llamarlo árbol!", ha comentado otra internauta en tono divertido.

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Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

Sobre qué temas escribo

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Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

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