Sybilla, la diseñadora española retirada en un monasterio de Mallorca: "Tenemos que aceptar los límites aunque duela. Empezando por el agua"
La creadora, que logró su máximo reconocimiento en los años noventa, dice que hay que buscar alternativas para los territorios pequeños sometidos a grandes presiones.
La diseñadora española Sybilla, retirada en Son Rullán, su refugio mallorquín en Deià, en Mallorca, se dedica, en la actualidad a su particular laboratorio de ideas desde este peculiar refugio balear donde combina su dedicación entre la rehabilitación arquitectónica, el interiorismo, la tierra y la creación de nuevos proyectos, según ha publicado EL PAÍS.
La famosa diseñadora, Sybilla Sorondo, de 62 años, inició su carrera en Madrid en 1983 con una propuesta que de moda que unía vanguardia, sensualidad y elegancia. Creó un estilo muy personal, con patrones muy elaborados, vestidos con movimiento, colores sofisticados y diseños y telas artesanales. Se consolidó internacionalmente en los años noventa, especialmente en Japón, y lanzó colecciones de ropa, accesorios y la línea joven Jocomomola.
Según Sybilla, el trabajo enorme realizado en esta propiedad mallorquina, que posee desde 1993, ha sido todo un reto, "para el que no tenía medios ni conocimientos, igual que con mi profesión”. “Pero en el camino han ido apareciendo milagros: amigos, voluntarios, socios y equipos que, como me ocurrió en la moda, han ayudado a dar sentido al proyecto”, añade. "Han sido 30 años creando una visión que parecía imposible. En todo este tiempo, he aprendido mucho, y he tenido que controlar la frustración. La casa tiene una personalidad propia y mucha historia. Me produce demasiado respeto”, confiesa.
Y es que el edificio principal de la propiedad a la que se refiere esta diseñadora es original de siglo XIV y fue ocupado por los templarios, a los que se lo otorgó Jaime I de Aragón tras la conquista de Mallorca, en 1229. Eran monjes guerreros que se dedicaron allí a las tierras y olivares. Mucho tiempo después, en los años sesenta del siglo XX, fue un lugar en que se reunían artistas y músicos.
Frente a este proyecto de Sybilla está el colapso ecológico y la turistificación que sufre Mallorca, esta artista ha creado su propia isla de paz y trabajo personal, que nada tiene que ver con el resto de la isla. “Tenemos que aceptar los límites aunque duela, sino es una locura que lleva a la destrucción. Empezando por el agua. La isla es un territorio pequeño sometido a grandes presiones, hay que buscar alternativas”, opina esta diseñadora.
Y compara el cuidado de la tierra con su experiencia como diseñadora: “Podar bien un olivo es un arte difícil y delicado, hay que aprender de los maestros. Resulta tan difícil y valioso como la costura o el patronaje, con la diferencia de que estás actuando sobre un ser vivo. Trabajando en la moda tenía que hacer piruetas para conseguir los medios para poder crear lo que imaginaba. Aquí las hago para tener presupuesto para poder cuidar los árboles como se merecen”, añade.
Sybilla prepara desde este refugio un nuevo proyecto: “A veces es un centro de diseño y lo que era la sala de yoga se convierte en cuarto de pruebas, lleno de ropa y prototipos. Y una semana después puede ser un lugar de fiesta, un retiro zen o el think tank de una empresa. Lo más divertido es cuando se juntan distintos mundos y todos se encuentran en la cocina. Esas convivencias y las noches frente al fuego son los momentos mágicos".
El proyecto que prepara es la galería Plaza del Gato, en Madrid, un espacio en el que la diseñadora pretende reunir el activismo agrario, la salud, la artesanía y el pensamiento, con cursos y talleres como los que organiza en su isla mallorquina.