Sabrina, ingeniera de 28 años, deja su empleo en un banco para vender pan: "Estaba aburrida y quería crear algo mío"
Esta joven ha utilizado la Inteligencia Artificial para aprender el oficio y crear sus propias recetas: "Así cada día puedo llevar algo nuevo al panadero"

Nunca había estado en una panadería, pero acudió a una que le impresionó tanto que se propuso vivir ella misma esa experiencia. El problema es que esta joven, Sabrina Lim, de 28 años, no tenía ninguna experiencia horneando. "Obtuve una maestría en ingeniería en el Imperial College de Londres antes de incorporarme al mundo laboral como ingeniero de software. Posteriormente, comencé a trabajar a tiempo completo en desarrollo de software en un gran banco", cuenta esta ingeniera en una publicación de Business Insider.
Tras trabajar durante algunos años para cumplir el sueño de otra persona, se aburría y quería crear algo propio. "Aproximadamente un año después de mi viaje a Corea, en 2025, dejé mi trabajo y decidí empezar a hornear pan". La IA ha sido su "arma secreta" durante todo este proceso", confiesa Sabrina.
"Me daba miedo dejar un trabajo estable para lanzarme a algo nuevo, sobre todo sin un plan concreto, pero estoy en una posición privilegiada. No tengo ninguna carga económica y mi pareja puede mantener a la familia mientras yo me organizo. Pero esta joven dice que le preocupaba al principio cómo la miraría la gente: "Tengo un buen título de una buena universidad y, al venir de una familia asiática, siento que la gente tiene expectativas sobre cómo debería ser mi trayectoria profesional. Sin embargo, no vivo mi vida para ellos. Si quería dedicarme a algo que fuera completamente mío, tenía que hacerlo antes de tener una hipoteca, préstamos o hijos".
Le aterrorizaba no ser capaz de aprender a hacer pan, pero no dejaba de decirse a sí misma que, si miles de personas por ahí han aprendido a hacer un pan estupendo, ella también podía hacerlo. Así que confianza no le faltaba. Lo que le llevó a ser atrevida e intentar encontrar su personal forma de aprender, según explica.
"La mayoría de las recetas populares que encontré en Internet son de Estados Unidos, así que cuando intenté reproducirlas en Singapur, la humedad y los ingredientes marcaron una gran diferencia en el resultado. Ni siquiera tenía ni idea de qué textura debía buscar mientras amasaba. Estuve probando recetas durante muchos meses y seguía sin dar con la clave. Mi pobre marido tuvo que comerse todos mis productos fallidos", dice con humor.
Así que empezó a publicar su aventura en la panadería en las redes sociales porque era la forma más económica de darse a conocer. En mi primer vídeo, dijo que quería empezar a vender en 100 días, pero no tenía ningún plan sobre cómo hacerlo. Y eso provocó que el propietario de una panadería se pusiera en contacto con ella a través de TikTok para ofrecerle una oportunidad.
"En el segundo mes de mi aventura, el propietario de una cafetería se puso en contacto conmigo a través de las redes sociales y me preguntó si quería hornear y vender en su local durante las horas en las que él no trabajaba, de forma gratuita", prosigue esta mujer.
"Estaba tan harta de mi equipo de cocina que contar con la ayuda de un panadero de verdad supuso un punto de inflexión. Mi estrategia de cara al futuro es mantener la carta reducida pero dinámica, rotando nuevos sabores cada mes mientras mantengo el pan salado básico sin cambios. Esto me ayuda a mantener el control de calidad mientras sigo aprendiendo el oficio, y ofrece a mis clientes algo nuevo que esperar cada vez".
Y entonces cuenta su herramienta clave: "He utilizado la IA para ajustar mi receta de pan. Le doy a Gemini varias recetas y le pido que me explique las diferencias entre ellas. Me ayuda a comprender la ciencia del pan de forma resumida. Si lo buscara en Google, habría demasiados artículos que revisar, y resultaría abrumador", explica.
"Así que cuando tengo un problema concreto, le pregunto a Gemini qué podría estar fallando y me da una lista de cosas que puedo probar. Es como tener a alguien con quien intercambiar ideas las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y eso no tiene precio para alguien que hace esto en solitario. Es genial porque al día siguiente puedo llevarle al panadero algo que he aprendido gracias a la IA y pedirle su opinión al respecto. Y la IA también me ayuda con la parte empresarial", añade. "Y al final he aprendido a hornear y he logrado poner en marcha mi proyecto".
