"Tengo inodoro, ducha y bañera": Eva (30) vive en una minicasa construida por ella misma en un terreno de 15 metros cuadrados.
Su hogar, construido con materiales reutilizados, demuestra cómo el movimiento tiny house apuesta por espacios reducidos, sostenibles y multifuncionales.
Reducir el tamaño de la vivienda para ganar libertad es una tendencia que sigue ganando adeptos en distintos países. Es el caso de Eva, una joven de 30 años de Delft (Países Bajos), que decidió diseñar y construir con sus propias manos una minicasa de apenas 15 metros cuadrados en la que asegura disponer de todas las comodidades esenciales. "Tengo inodoro, ducha y bañera", explica en Focus al describir un espacio pensado para aprovechar cada centímetro.
Lejos de tratarse de una solución provisional, la vivienda nació como su proyecto final de Ingeniería Civil en la Universidad Técnica de Delft y terminó convirtiéndose en su residencia habitual.
La experiencia de varios viajes por el sudeste asiático, Australia y Nueva Zelanda le hizo replantearse su forma de vida y concluir que podía vivir con muchas menos posesiones materiales.
Un año de trabajo para construir su propio hogar
La construcción de la pequeña vivienda se prolongó durante aproximadamente un año. Eva llevó a cabo el proyecto en un taller donde contó con supervisión técnica y la ayuda de amigos, participando personalmente en todas las fases del proceso.
Uno de los aspectos más llamativos de la casa es el uso de materiales reutilizados, una decisión que no solo redujo costes, sino que también le otorgó una estética singular. Aunque compartió la misma base de remolque utilizada por otro constructor de minicasas, el resultado final fue completamente diferente.
Para su propietaria, la vivienda refleja su propia personalidad y una filosofía de vida centrada en la simplicidad, la sostenibilidad y la flexibilidad.
Vivir en 15 metros cuadrados exige organización
El reducido espacio obliga a planificar cuidadosamente el día a día. Muchos de los elementos cumplen varias funciones y deben transformarse según las necesidades del momento.
Por ejemplo, cuando despliega la cama, pierde parte del espacio de almacenamiento disponible, y para utilizar determinadas zonas necesita plegar previamente la mesa del comedor. Esta capacidad de adaptación forma parte del diseño habitual de muchas tiny houses, donde los muebles multifuncionales son imprescindibles.
Aun así, Eva asegura que no siente la casa como un lugar agobiante. De hecho, afirma que en alguna ocasión han llegado a reunirse hasta ocho personas en su interior.
Con baño completo y servicios compartidos
Pese a sus dimensiones, la vivienda incorpora un equipamiento poco habitual para un espacio tan reducido. Cuenta con inodoro, ducha y bañera, lo que permite cubrir las necesidades básicas sin renunciar a la comodidad.
El único servicio compartido es la lavadora, utilizada junto con otros residentes del complejo donde está instalada la minicasa.
Esta fórmula encaja con una tendencia cada vez más extendida en Europa: pequeños asentamientos de viviendas compactas donde algunos servicios se gestionan de forma comunitaria para reducir costes y mejorar la eficiencia.
Un modelo que gana seguidores en Países Bajos
El caso de Eva no es aislado. En los Países Bajos existen proyectos como Minitopia, una iniciativa que reutiliza terrenos vacantes para crear comunidades temporales de minicasas sostenibles y asequibles.
Entre quienes han optado por este estilo de vida se encuentra también Margot, una mujer neerlandesa que decidió mudarse a una tiny house tras divorciarse a los 60 años. Para ella, como para muchos otros residentes, estos espacios representan una oportunidad para reducir gastos, simplificar el día a día y vivir en entornos con un fuerte componente comunitario.
La experiencia de Eva ilustra cómo el movimiento de las minicasas va más allá del ahorro de espacio. Para sus defensores, supone una manera distinta de entender la vivienda: menos metros cuadrados, menos objetos y una organización mucho más consciente del entorno y de las necesidades reales de quien la habita.