Enfriar una escuela contra el calor por 20.000 euros en vez de 900.000: el plan 'low cost' con el que varios pueblos esquivan obras millonarias en Francia
En España, no sería viable.

Los colegios de Francia han dado luz de alarma ante el calor. Los 45.000 colegios, más de 7.000 instutos del país están poco preparados para enfrentar a las temperaturas extremas propias de esta epoca del año. Los miles de docentes del país ponen el foco en el comienzo del calor sofocante y, a veces, insoportable. Pero no solo ahora, sino en los próximos años, cuando los efectos del cambio climático sean aún más agresivos.
Según la madre de un joven francés, que escribe un artículo para Le Monde, la solución a este dilema podría encontrarse en el proyecto Investigación sobre la adaptación a las olas de calor en nuestras escuelas, liderada por la Federación Nacional de Operadores de Servicios Públicos y Concesionarios, una organización de 900 funcionarios, responsables de la gestión de los servicios públicos esenciales en Francia.
El objetivo de este estudio, explica, es medir los beneficios de "soluciones sencillas, económicas y de rápida implementación", basadas en "tecnología básica" para lidiar contra las olas de calor, cada vez más largas e intensas.
"La renovación térmica lleva al menos cuatro años, mientras que con un enfoque de baja tecnología se puede lograr mucho en uno o dos años", argumenta Amaury Fievez, ingeniero de formación, candidato a doctorado y coordinador del proyecto. "Es un objetivo realista para los funcionarios electos con plazos limitados, que deben cumplir con numerosas normas y se ven obligados a ajustar sus presupuestos cada vez más", apunta.
Ventiladores de techo y toldos
"No nos oponemos al aire acondicionado, pero la escuela cierra en julio y agosto. Por lo tanto, considerando la cantidad de días afectados por el calor extremo y el costo de mantenimiento de los equipos, instalar aire acondicionado no sería rentable", explica Maeva Scemama, concejal de Paulhac un pueblo rural de 1.280 habitantes en el sur del país, en el que su centro escolar necesitaba encontrar una solución.
Y la encontró: ventiladores de techo. En 2020, el ayuntamiento invirtió en una veintena de ventiladores de techo, instalados en las cinco aulas, el gimnasio y la cafetería. Además de otras medidas, como la instalación de persianas enrollables para evitar la entrada de luz solar. "Su efecto combinado puede transformar por completo el estado de ánimo de los niños", asegura la funcionaria.
El mismo plan de batalla, bastante básico, se implementó en la escuela primaria Collet-de-Gasq en Saint-Vallier-de-Thiey, al sur del país. "El aire acondicionado es una solución fácil que no resuelve el problema y no se ajusta a nuestra visión de servicio público", explica, por su parte, Gilles Dudouit, teniente de alcalde dle municipio, en declaraciones al medio de comunicación.
En el colegio de la localidad cuentan ahora con toldos retráctiles para dar sombra a los ventanales y a parte del patio. Próximamente se instalarán ventiladores de techo. El proyecto completo tuvo un costo aproximado de 20.000 euros, mientras que la rehabilitación térmica del edificio se estima en 900.000. "En lugar de encargarlos, el departamento de servicios técnicos fabricó los parasoles. También es un servicio público, como barrer las calles", subraya Dudouit.
Para completar todas las medidas, un elemento clave: la ventilación nocturna para "mantener el fresco". Este verano, Fievez, el estudiante de ingenieria, trabajará como vigilante nocturno en la escuela de Paulhac para medir con precisión la reducción de temperatura lograda mediante corrientes de aire cuidadosamente diseñadas. "Unos pocos grados más frescos pueden justificar la inversión en rejas para colocar en las ventanas y poder dejarlas abiertas por la noche ", dice, al periódico francés.
