Thais, la joven china que encontró un libro en la biblioteca que le cambió la vida: "Mi familia carecía de recursos, pero fui a España sin mirar atrás"
El hábito de la lectura puede alterar por completo tu destino, y la historia de superación de esta creadora de contenido asiática es la prueba definitiva de ello.
Desde pequeños nos inculcan la importancia de adquirir el hábito de la lectura. A menudo, existe la falsa creencia de que los jóvenes en nuestro país apenas leen, asumiendo que las alternativas de ocio digital —como los videojuegos, las plataformas de streaming o las redes sociales— acaparan toda su atención.
Sin embargo, un reciente informe publicado por el Ministerio de Cultura desmiente por completo ese mito: según el Barómetro de Hábitos de Lectura, la población de entre 15 y 24 años sigue siendo la más lectora de España, alcanzando casi el 77% en esa franja de edad.
Todo empezó por un paseo en la biblioteca
Pero el poder de la lectura trasciende nuestras fronteras y tiene la capacidad de cambiar vidas en cualquier rincón del mundo. Puede sonar a cliché, pero es una realidad palpable en la historia de Thais, una joven china que ha querido compartir su trayectoria a través de su canal de YouTube.
Durante su adolescencia, la chica se sentía bastante desubicada y no tenía un plan de futuro claro; solamente tenía claro que le apasionaba la lectura. "Yo no tuve la suerte de descubrir mi vocación, ni mi pasión a los 18 años. En realidad, yo no tenía nada claro en aquel entonces. Lo único que me interesaba era leer; leía de todo: ensayos, biografías", confiesa.
"Un día, purulando por la biblioteca, un libro de Sanmao captó mi atención. En aquella época, Sanmao estaba de moda. Sentí esa curiosidad por saber la razón por la cual tenía tanta popularidad", relata ella haciendo referencia a un texto de la autora taiwanesa Chen Ping.
"Ese fue mi primer contacto con el mundo del castellano; a partir de allí empecé a estudiar castellano por mi cuenta", agrega.
Una decisión personal y económica trascendental
Tras mucho meditarlo, Thais tomó la valiente decisión de emigrar a España para perfeccionar el idioma y cursar un máster. No fue un paso sencillo de dar.
"Tomar esa decisión no fue nada fácil, la pensé durante muchas semanas porque mi familia carecía de recursos económicos e ir a España les suponía un gran gasto que tardaría en recuperar", explica. De hecho, sus padres apenas pudieron reunir el dinero para pagar la matrícula universitaria; su supervivencia diaria dependía exclusivamente de que lograra encontrar un empleo al llegar a la península.
A la presión económica se sumaba el miedo a lo desconocido, ya que nunca había salido de China. "¿Qué pasaría si no pudiera adaptarme a la vida en España? ¿Cómo sobreviviría si no encontrara un trabajo? ¿Y qué pasaría si no consiguiera aprender castellano? Todas esas dudas estaban flotando en mi cabeza, pero a pesar de todo ello, fui a España sin mirar atrás", añade con rotundidad.
El esfuerzo recompensado y una reflexión vital
Como era de esperar, los miedos se dispararon durante los primeros meses, pero su tenacidad dio sus frutos. Thais se volcó por completo en el aprendizaje del castellano y consiguió un pequeño empleo para mantenerse. Con mucho esfuerzo, logró sacarse el exigente título oficial DELE C1, defendió su máster con éxito y, a su regreso a China, consiguió un codiciado puesto de trabajo en la universidad.
Para cerrar su relato, la joven lanza una reflexión fundamental que sirve de inspiración a cualquiera que dude de sus capacidades. "Mucha gente se piensa que para hablar castellano tiene que haberlo estudiado en la universidad, tiene que tener un talento innato para los idiomas, tiene que aprenderlo desde muy joven. Pero ya veis que no es así", detalla.
Hoy, Thais tiene claro que, aunque la aventura española fue un reto inmenso, se habría arrepentido profundamente de no haber comprado aquel billete de avión. "Ir a España no fue una decisión fácil, pero si no hubiera ido a España, me habría arrepentido. A veces me pasa la duda por la cabeza: ¿qué hubiera pasado si ese día, en lugar del lugar, el libro de Sanmao lo hubiera dejado en la biblioteca?", concluye, demostrando que las grandes historias de la vida a veces comienzan con solo pasar una página.