Un artista se cose un traje con 24 pañales de adulto, se mete en el Támesis para protestar por los vertidos y contrae la enfermedad de Weil: "Voy a ser el parásito"
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Un artista se cose un traje con 24 pañales de adulto, se mete en el Támesis para protestar por los vertidos y contrae la enfermedad de Weil: "Voy a ser el parásito"

Lo llevará a cabo el artista de performance Zack Mennell.

Río Támesis (Londres)Mike Kemp

Una figura extraña entra lentamente en el agua del río Támesis mientras un pequeño grupo de espectadores observa desde la orilla. El artista de performance Zack Mennell avanza hasta quedar sumergido casi hasta el ombligo. Lo hace vestido con un traje grotesco confeccionado a mano con 24 pañales de adulto cosidos entre sí. A medida que el agua del río empapa la tela improvisada, el disfraz se hincha y se deforma, absorbiendo no solo agua sino también la suciedad del propio río.

La escena formaba parte de (para)site, un proyecto artístico concebido como protesta contra la contaminación de las aguas británicas y, al mismo tiempo, como reflexión sobre la forma en que ciertos sectores de la sociedad son tratados como una carga. Mennell quería cuestionar el lenguaje con el que a menudo se describe a quienes dependen de ayudas sociales o viven al margen de la norma. "Pensé: si nos llaman parásitos, entonces voy a ser el parásito", explica el artista.

El gesto terminó teniendo consecuencias inesperadas. Tras la actuación, Mennell enfermó al contraer leptospirosis, conocida popularmente como enfermedad de Weil, una infección bacteriana que puede transmitirse a través de agua contaminada con orina de animales, especialmente ratas. La enfermedad, potencialmente grave, es uno de los riesgos asociados a nadar o entrar en contacto con aguas fluviales contaminadas.

La performance buscaba precisamente evidenciar ese problema. En los últimos años se han multiplicado en Reino Unido las denuncias por vertidos de aguas residuales en ríos y costas, una cuestión que ha generado protestas ciudadanas y debates políticos sobre la gestión del agua y el deterioro de los ecosistemas fluviales.

Para Mennell, sin embargo, el Támesis es algo más que un escenario de denuncia. Criado en Thurrock, en el condado de Essex, cerca de antiguas canteras de tiza y paisajes industriales, el artista ha mantenido desde joven una relación intensa con el río. En algunos momentos de su vida fue un lugar al que acudía para caminar durante periodos difíciles, incluida su recuperación de la adicción. Hoy también forma parte central de su trabajo creativo.

"El agua es casi una colaboradora", explica. "Siento que trabajo con ella, incluso que a veces discuto con ella".

Su obra suele situarse en el terreno del arte en vivo o performance, un formato que busca generar experiencias directas entre artista y público. A menudo se trata de acciones incómodas o físicamente exigentes que exploran temas como el cuerpo, la identidad queer, la enfermedad o la vulnerabilidad. En algunas de sus actuaciones se ha cubierto con sustancias viscosas para reflexionar sobre la contaminación o ha invitado al público a participar de forma directa en la acción.

La experiencia personal, clave en su trabajo

Aunque estas propuestas pueden resultar desconcertantes para quienes no están familiarizados con el arte performativo, Mennell insiste en que su intención no es provocar por provocar. Más bien busca generar momentos de conexión con los espectadores. La confrontación, dice, es solo una parte del proceso.

Su trabajo también está profundamente marcado por experiencias personales. Durante su etapa universitaria sufrió una crisis nerviosa que dio lugar a un largo proceso dentro del sistema sanitario británico. Parte de esa experiencia se convirtió en material artístico. En la performance del Támesis, por ejemplo, llevó consigo documentos médicos y evaluaciones psiquiátricas impresas en papel de arroz. Dentro del agua dejó que el papel se disolviera lentamente, borrando las palabras escritas sobre su vida.

Para el artista, aquel gesto tenía un significado claro: transformar documentos fríos y burocráticos en algo distinto, casi ritual. En otras performances ha pedido al público que lea esos mismos informes en voz alta, fragmentándolos hasta convertirlos en palabras sueltas que pierden su autoridad original.

Esa relación entre cuerpo, memoria y entorno también está presente en sus proyectos colectivos. Uno de ellos es Common Host, un encuentro artístico que reúne actuaciones, proyecciones y talleres en espacios culturales de Londres. La iniciativa explora la relación entre comunidades queer, paisajes degradados y formas de convivencia alternativas.

Mennell explica que muchas de sus obras nacen precisamente de esas redes de colaboración entre artistas, amigos y colectivos. Para él, el arte escénico no es solo una experiencia individual, sino un punto de encuentro temporal entre personas.

En esa comunidad encuentra también una forma de resistencia. "Estar juntos es lo que nos permite seguir adelante", afirma. "Para mí, encontrar esa comunidad fue una razón para venir a Londres. Y, en muchos sentidos, también una razón para vivir".

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