Un camionero aficionado a los detectores de metales desentierra un anillo romano de oro de 48 gramos con la diosa Victoria valorado en 90.000 euros
“Es difícil explicar lo que se siente al encontrar algo así”, confiesa el transportista.

En un tranquilo campo rural de Somerset, al suroeste de Inglaterra, Kevin Minto, un transportista de profesión y gran aficionado a la detección de metales, se topó con lo que a simple vista parecía ser una moneda del montón. Sin embargo, el destino y la historia le tenían preparada una sorpresa mayúscula bajo tierra.
Lejos de ser un trozo de chatarra, Minto tuvo la inmensa fortuna de desenterrar un espectacular anillo romano de oro macizo. Según relata el diario británico The Guardian, esta joya histórica ha alcanzado un valor oficial que ronda los 90.000 euros.
"Fue como si me atropellara un tren"
La pieza destaca por estar finamente elaborada. Cuenta con una piedra preciosa incrustada que representa a la diosa Victoria conduciendo un carro tirado por dos caballos. El camionero confiesa que se quedó completamente perplejo al darse cuenta de lo que tenía entre manos. “Es difícil explicar lo que se siente al encontrar algo así”, confiesa.
Minto recuerda perfectamente la tremenda confusión y el subidón de los primeros instantes. "La sensación fue como si me atropellara un tren a toda velocidad. Al principio pensé que era una moneda; luego creí que era un broche, y finalmente me di cuenta de que era un anillo de oro enorme. Te quedas totalmente atónito, la verdad"
Adiós a la hipoteca y nueva vida
Recientemente, la organización benéfica South West Heritage Trust ha anunciado la adquisición oficial de la joya por esos jugosos 90.000 euros. Siguiendo la legislación británica sobre tesoros, el botín se ha repartido a partes iguales: el propietario del terreno donde se hizo el hallazgo se ha llevado el 50% del dinero, mientras que la otra mitad se ha dividido entre Minto y el amigo que le acompañaba a rastrear el campo ese día.
Gracias a este monumental golpe de suerte, el camionero ha logrado liquidar su hipoteca por completo y ha decidido tomarse la vida con mucha más calma, reduciendo su jornada laboral al volante a cuatro días por semana (con la firme intención de pasar a tres el año que viene).
Una rareza arqueológica de 48 gramos
El imponente anillo, que data aproximadamente del año 297 d. C., pesa nada menos que 48 gramos de oro puro. Amal Khreisheh, la conservadora principal de la fundación, no oculta su fascinación ante las características de la joya: "Es un anillo grande y muy pesado, con una orfebrería tremendamente elaborada y un entalle (técnica consistente en grabar un diseño en hueco sobre la superficie de una gema) de una factura absolutamente exquisita".
Para terminar, la experta subraya lo excepcional de este descubrimiento para la comunidad científica: "Por lo general, los arqueólogos nos pasamos la vida trabajando con objetos rotos, como trozos de cerámica o fragmentos de huesos de animales. Cosas tan impresionantes e intactas como esta no aparecen casi nunca", concluye Khreisheh.
