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Un joven pierde en Ibiza la "casita de madera" que su madre cedió por contrato hace 15 años: la justicia lo llama "posesión tolerada" y le impone las costas

Un joven pierde en Ibiza la "casita de madera" que su madre cedió por contrato hace 15 años: la justicia lo llama "posesión tolerada" y le impone las costas

Este caso ha vuelto a abrir el debate sobre la situación de la vivienda.

Una casa de madera en una imagen de archivo
Una casa de madera en una imagen de archivoGetty Images

Un joven ha sido finalmente obligado a abandonar la pequeña construcción de madera en la que vivía desde hace años, después de que los tribunales consideraran que no tenía un derecho legal que justificara su permanencia en la finca.

La decisión ha sido confirmada por la Audiencia Provincial de Baleares, que respalda el desahucio tras concluir que la ocupación del inmueble se basaba únicamente en la permisividad existente en su momento dentro del entorno familiar, y no en un título jurídico válido.

El origen del conflicto se remonta a 2009, cuando la madre del afectado firmó un acuerdo privado con su entonces pareja. En ese documento, ella cedía el usufructo vitalicio de dos propiedades, aunque se incluía una cláusula que permitía que tanto ella como sus hijos y padres siguieran residiendo allí. En concreto, al joven se le asignaba el uso de una “casita de madera”.

Con el paso del tiempo, la relación entre la pareja se rompió y el nuevo titular del usufructo abandonó la vivienda. Años después, tras obtener respaldo judicial a sus derechos sobre la finca, decidió reclamar la posesión efectiva. En 2024 comunicó formalmente a los ocupantes su intención de recuperar el inmueble, pero ante la negativa a marcharse, inició el procedimiento de desahucio.

Durante el juicio, la defensa del joven argumentó que su estancia no era gratuita ni arbitraria, sino que se apoyaba en un supuesto derecho de habitación recogido en el acuerdo original. Sin embargo, tanto el juzgado de primera instancia como la Audiencia rechazaron esta interpretación.

El tribunal destacó que el contrato no fijaba condiciones esenciales como duración o contraprestación, y consideró poco lógico que quien adquiere un usufructo lo vacíe de contenido permitiendo el uso indefinido a toda la familia de la otra parte. Por ello, concluyó que se trataba de una “posesión tolerada”, es decir, una situación que depende de la voluntad del propietario y que puede cesar en cualquier momento.

La sentencia obliga al joven a dejar la vivienda a disposición del titular, advirtiendo de un posible lanzamiento si no lo hace voluntariamente. Además, deberá asumir las costas del recurso.

En cambio, la madre ha quedado fuera del proceso. El tribunal ha confirmado su absolución al quedar acreditado que ya no residía en la finca cuando se presentó la demanda, tras demostrar que estaba empadronada en otro domicilio desde 2023.

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