Un pueblo recibe más de 800.000 euros para sus ancianos y el autor se mantiene en el anonimato: "Me quito el sombrero ante estas personas"
Una fortuna para “el cuidado y el disfrute” de las personas mayores.
Las donaciones privadas se han convertido en un pilar silencioso para muchas comunidades, sosteniendo proyectos sociales que de otro modo serían difíciles de mantener. En ocasiones, quienes dan prefieren hacerlo desde el anonimato, lejos de reconocimientos públicos, movidos únicamente por el deseo de devolver algo al lugar al que pertenecieron. Ese gesto discreto es muchas veces el que deja una huella más profunda y duradera en la sociedad.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido en una pequeña localidad de Finlandia, donde una donación anónima ha cambiado el rumbo de la vida comunitaria. Sin actos oficiales ni nombres propios, un legado millonario destinado íntegramente al cuidado de las personas mayores de Askola ha permitido reforzar servicios, crear nuevas actividades y devolver tranquilidad a muchos vecinos. “Me quito el sombrero ante estas personas", resume Tuula Tuutti, una de las vecinas del pueblo.
El patrimonio donado, valorado en torno a un millón de euros, se traducirá en más de 800.000 euros disponibles para programas y servicios locales, según recoge el medio finlandés Seura. El benefactor, un vecino de Askola que falleció en 2023, dejó por escrito su última voluntad: que su fortuna fuera gestionada por el municipio para “el cuidado y el disfrute” de las personas mayores, y que su identidad no se hiciera pública.
Una mejora en la calidad de vida
La alcaldesa Annu Räsänen y el equipo de gobierno han creado un grupo de trabajo para decidir cómo gestionar el dinero y garantizar que se cumpla la voluntad del donante. El municipio contempla destinar una parte del capital a inversiones que generen beneficios sostenibles a largo plazo y dedicar otra parte al gasto directo en actividades y servicios ya existentes. La administración local subraya que su intención es emplear los recursos en medidas que mejoren la salud, eviten la soledad y faciliten la vida cotidiana de los mayores.
Una de las iniciativas que ya recibe apoyo es Tupatuki, un programa de visitas domiciliarias, acompañamiento y actividades grupales que tiene como objetivo que las personas mayores puedan permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible y reducir la sensación de aislamiento. El servicio ofrece chequeos de seguridad en el domicilio, ayuda para identificar necesidades de apoyo y actividades regulares en centros como Kohtaamo.
Además, entre las partidas concretas que la donación ha permitido financiar están ejercicios semanales para mayores, calzado antideslizante, viajes subvencionados en taxi para facilitar la movilidad de quienes no conducen y parte del salario de la coordinadora sénior que dirige el programa en Askola y municipios colindantes. Estas medidas buscan actuar tanto en la prevención de riesgos como en la promoción de la participación social.
Por su lado, el ayuntamiento insiste en que las decisiones sobre el uso del dinero se tomarán con criterios de transparencia y participación, evaluando opciones para crear partidas para gastos corrientes que tengan un impacto inmediato en la calidad de vida de las personas mayores. Se espera que las propuestas sean debatidas en próximas sesiones municipales y que representantes de asociaciones de mayores y la parroquia participen en la supervisión.