Una bióloga encontró en una cueva un pequeño murciélago que se creía extinto y que ahora ha conseguido sobrevivir
El murciélago de hoja redonda de cola corta tiene un tamaño minúsculo, pesa menos que una cucharada de sal, y en los años 70 ya se creía desaparecido.

Iroro Tanshi, una bióloga nigeriana, logró encontrar una especie de murciélago que se creía extinta desde los años 70. Se trata del murciélago de hoja redonda de cola corta, una especie extremadamente rara y frágil (pesa menos que una cucharada de sal).
El descubrimiento tuvo lugar en el año 2016, en una cueva en Nigeria. Tanshi no pretendía llevar a cabo ningún hallazgo en este sentido. Se encontraba en la cueva por su investigación de tesis doctoral, según expone The Guardian.
El descubrimiento es relevante. Gracias a Tanshi, ahora los científicos saben que existen pequeñas colonias de este murciélago, y que hay alrededor de 1.500 ejemplares. Esto la convierte en una especie altamente amenazada.
Además, sin la intervención de esta bióloga es probable que la especie no hubiese sobrevivido, o lo habría hecho en menor medida, ya que se enfrenta a numerosos peligros que en este momento se intentan controlar.
Así se intenta proteger al murciélago de hoja redonda
El problema no es sólo la rareza de la especie, sino que su fragilidad la expone a diferentes peligros que pueden reducir considerablemente su supervivencia:
- Incendios forestales: es el gran peligro para el hábitat de este murciélago. Muchos se originan en prácticas agrícolas como la quema de vegetación y acaba con la vida de varios ejemplares o provoca que se marchen de sus refugios al ver el humo.
- Desconocimiento: en esta zona de Nigeria, la especie suele ser temida y considera como portadora de mala suerte, algo que dificulta su conservación.
- Pérdida de hábitat: la deforestación y la presión humana amenazan las cuevas donde viven. Si pierden su hábitat, se vuelve considerablemente más difícil que puedan sobrevivir.
Tras el redescubrimiento, Tanshi tuvo en cuenta todas estas circunstancias y elaboró un plan para proteger a los murciélagos.
En primer lugar, identificó los incendios como mayor amenaza e impulsó iniciativas comunitarias de prevención. También colaboró con las comunidades locales para impulsar buenas prácticas agrícolas y reducir el uso del fuego.
Estas acciones consiguieron reducir significativamente los incendios y proteger tanto la biodiversidad como los medios de vida locales. De este modo, el murciélago de hoja redonda tiene mayores posibilidades de sobrevivir, aunque todo depende de la conservación de su entorno.
