Ori, ucraniana afincada en Asturias: "Los españoles son tan amables que a veces les cuesta decir 'no lo sé' y eso puede provocar situaciones caóticas"
Desde el 'buenos días' a los desconocidos hasta el interminable ritual para irse a casa: esta joven repasa los choques culturales más curiosos que ha vivido en la península.
Ucrania lleva algo más de cuatro años acaparando tristemente los titulares a nivel global tras la invasión rusa. Esta devastadora guerra ha provocado un éxodo masivo de la población hacia diversos países de todo el mundo en busca de un refugio seguro para empezar de cero.
En España, el impacto demográfico ha sido notable. Según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, actualmente hay 338.576 ciudadanos ucranianos afincados en territorio español. Pero más allá del conflicto armado que todos conocemos, ¿alguna vez te has preguntado cómo es realmente la sociedad ucraniana en su día a día?
Ori es una youtuber originaria de este país que lleva algo más de un año viviendo en Asturias. A través de uno de sus últimos vídeos virales, la joven ha querido reflexionar sobre la cultura de su tierra natal y compararla con las enormes (y a veces cómicas) diferencias que ha notado desde que convive con españoles.
El 'buenos días' en el ascensor y el silencio ucraniano
Es un hecho innegable: los españoles somos personas sumamente sociales y conversadoras, hasta el punto de que saludamos por inercia a gente que no conocemos de nada simplemente por educación. Ori confiesa que sus compatriotas son infinitamente más reservados en este aspecto.
"En mi país, cuando entramos en un parking, en un ascensor o en un portal, normalmente no decimos nada, no decimos 'hola, buenos días' a las personas que no conocemos. Cada uno entra, mira al móvil o simplemente está en silencio, está calladito", declara.
Sin embargo, confiesa que ya se ha mimetizado con el entorno: "Claro que yo también saludo para no parecer maleducada. Al principio me sorprendía mucho, pero ahora me parece algo muy bonito, hace el ambiente mucho más cercano", complementa.
El interminable ritual de la despedida española
La creadora de contenido detalla otra situación que le resulta fascinante: la incapacidad genética del español para irse de un sitio a la primera. Le hace mucha gracia cómo las personas se despiden, pero nunca se marchan de inmediato, alargando la conversación en la puerta durante un buen rato.
"Yo lo veo en todas partes, alguien dice 'bueno me voy', pero no se va. Al final, media hora después, por fin se van. En mi país normalmente decimos 'adiós, 'adiós" y cada uno se va; aquí la despedida es todo un proceso", puntualiza.
Una amabilidad que acaba en caos
Para rematar su análisis, la influencer destaca que los españoles somos tremendamente amables y siempre estamos dispuestos a echar una mano. Sin embargo, ese nivel de cordialidad le ha generado situaciones confusas.
"Los españoles son tan amables que a veces les cuesta decir 'no lo sé' y eso puede provocar situaciones caóticas. Si preguntas algo, muchas personas intentan ayudarte aunque no estén seguras de la respuesta", bromea la joven, recordando alguna que otra pérdida por la ciudad.
El balance, no obstante, es más que positivo: "A pesar de estas cosas pequeñas que todavía me sorprenden o que me parecen un poco raras, España es un país donde la gente es muy abierta y muy amable", concluye Ori, demostrando el gran cariño que le ha cogido a su nuevo hogar.