Una turista de 28 años se sube a la estatua de Neptuno en Florencia para tocarle los genitales por una apuesta: 5.000 euros de daños y denuncia
Sociedad
Sociedad

Una turista de 28 años se sube a la estatua de Neptuno en Florencia para tocarle los genitales por una apuesta: 5.000 euros de daños y denuncia

El monumento renacentista de Fuente de Neptuno, obra de Bartolomeo Ammannati, vuelve a ser escenario de vandalismo turístico.

Estatua de Neptuno en Piazza della Signoria, en Florencia (Italia).Emirali_Kokal

Una turista de 28 años ha sido denunciada en Florencia tras subirse a la histórica Fuente de Neptuno, en plena Piazza della Signoria, para cumplir una apuesta: tocar la estatua, pero no una parte cualquiera. La escena ha terminado con daños valorados en unos 5.000 euros y una nueva polémica sobre el comportamiento de algunos visitantes en una de las ciudades con mayor presión turística de Europa. 

El incidente ocurrió hace unos días y fue detectado rápidamente por la policía local, que retiró a la mujer del monumento. Según el propio Ayuntamiento, la turista reconoció que actuó por un reto lanzado por sus amigos en el contexto de una despedida de soltera. El problema es que el gesto, más allá de lo simbólico, ha tenido consecuencias materiales: desperfectos en el friso y en las figuras de los caballos sobre los que caminó.

Un monumento histórico convertido en objetivo de retos virales

La Fuente de Neptuno no es una escultura cualquiera. Fue encargada en 1559 por Cosimo I de Medici para conmemorar el matrimonio de su hijo y es una de las piezas más emblemáticas del Renacimiento florentino

La obra, realizada en mármol, representa al dios romano del mar sobre un carro en forma de concha tirado por caballos marinos. Su ubicación, en uno de los espacios más transitados de la ciudad, la convierte también en un punto especialmente vulnerable.

No es la primera vez que ocurre algo así. De hecho, las autoridades locales llevan años alertando de una tendencia creciente: turistas que escalan monumentos para hacerse fotos o superar retos virales. Repasemos algunos de los más 'sonados': 

  • En 2005, otro visitante rompió una mano de la estatua.
  • En 2023, un turista alemán causó daños al intentar hacerse un selfie.
  • Ese mismo verano, una pareja intentó escalar una copia del David de Miguel Ángel.
  • En 2024, un joven se coló en la Catedral de Santa Maria del Fiore y subió a su cúpula para grabarse.

El patrón se repite: acciones impulsivas, muchas veces para redes sociales, que acaban dañando patrimonio histórico.

El Ayuntamiento advierte: "No es un juego"

Desde el consistorio, la reacción ha sido contundente. Giorgio Caselli, responsable de bellas artes del Ayuntamiento de Florencia, ha denunciado la falta de respeto de este tipo de comportamientos.

Según sus palabras, publicadas en The Guardian, este tipo de contacto físico con los monumentos está "muy lejos de la sensibilidad y la conciencia que debería existir hacia el patrimonio". Y añade un mensaje claro: no se puede normalizar este tipo de conductas como simples bromas.

Las autoridades insisten en que estos actos tienen un coste doble: económico, por los daños que hay que reparar; y cultural, por el deterioro de obras con siglos de historia.

Florencia, saturada por el turismo

El problema no se entiende sin el contexto. Florencia recibe alrededor de 16 millones de turistas al año, una cifra muy elevada para una ciudad de su tamaño. La ciudad es pura contradicción, de amor-odio, ya que gran parte de la población vive de esos turistas, pero al mismo tiempo desearían que la considerada por muchos ciudad más bella del mundo, estuviera libre de tal avalancha. 

Esta presión constante genera tensiones entre visitantes y residentes. Según Caselli, muchos turistas perciben la ciudad como un escenario de ocio, no como un espacio que requiere respeto. Esa percepción, unida al auge de redes sociales y retos virales, está detrás de muchos incidentes. "Quizás porque no viven aquí, lo consideran un juego", resume el responsable municipal.

Consecuencias legales y aviso a navegantes

La turista ha sido acusada de vandalismo contra patrimonio artístico y arquitectónico, un delito que en Italia puede conllevar sanciones económicas importantes e incluso consecuencias penales.

El caso se suma a una larga lista de incidentes que están obligando a las ciudades europeas a reforzar controles: cámaras, vigilancia policial y campañas de concienciación. Pero el debate va más allá de la seguridad. La cuestión de fondo es si el modelo turístico actual es compatible con la conservación del patrimonio.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

Más de Sociedad

Comentar:
comentar / ver comentarios