Víctor, mecánico, vecino de Tetuán desde hace 45 años: "Es insano no poder disfrutar de la sombra de un árbol; sin nada verde, las calles son un infierno"
El predominio del asfalto y el hormigón intensifica la sensación de calor.
Cuando el calor aprieta, la sombra deja de ser un simple alivio para convertirse en una necesidad. En una ciudad cada vez más expuesta a las altas temperaturas, caminar por una calle arbolada puede marcar la diferencia entre un paseo soportable y un recorrido asfixiante. En barrios como Tetuán, donde el hormigón gana terreno a las zonas verdes, cada verano vuelve a evidenciar la importancia de contar con este tipo de espacios.
Durante los episodios de altas temperaturas, muchas de sus calles se convierten en auténticos hornos por la escasez de árboles y espacios verdes. El predominio del asfalto y el hormigón intensifica la sensación de calor y obliga a los vecinos a buscar cualquier rincón de sombra para refugiarse. Una situación que denuncia desde hace años Víctor, mecánico y residente en el distrito desde hace 45 años.
"Es insano no poder disfrutar de la sombra de un árbol”, denuncia el hombre en declaraciones recogidas por elDiario.es. Aunque reconoce que es un “privilegiado” porque en su vivienda dispone de aire acondicionado, asegura que muchos de sus vecinos no tienen esa posibilidad. “Las casas son un infierno. Y las calles, sin nada verde, también”, afirma, al tiempo que reclama más árboles y espacios verdes para hacer del barrio un lugar más habitable durante los meses de verano.
Los árboles como herramienta esencial
Con cerca de 170.000 habitantes repartidos en apenas 5,3 kilómetros cuadrados, Tetuán es uno de los distritos con mayor densidad de población de Madrid. Sin embargo, esa concentración urbana no va acompañada de suficientes espacios naturales. En muchas de sus calles predominan el cemento, los edificios y el tráfico, mientras que los árboles son una presencia mínima, una situación que agrava el conocido efecto isla de calor durante el verano.
Los expertos advierten que plantar árboles no es solo una cuestión estética, sino que la sombra y la evapotranspiración pueden reducir varios grados la temperatura del aire y rebajar de forma notable el calor acumulado por el pavimento, convirtiéndose en una herramienta esencial para proteger la salud durante los episodios de temperaturas extremas. Además, recuerdan que depender exclusivamente del aire acondicionado no es una solución sostenible ni accesible para todos los hogares.
Las asociaciones vecinales llevan tiempo reclamando una transformación del espacio público que permita ganar sombra y vegetación. Entre las propuestas presentadas destacan la sustitución de parte del pavimento por superficies permeables y la plantación de más arbolado en calles donde hoy apenas existe refugio frente al sol. Para los colectivos ciudadanos, mejorar el acceso a la naturaleza es también una cuestión de salud y de justicia social.