Zafar, 61 años, empresario de éxito: "Todavía hay pocos italianos que acepten trabajar para un empresario inmigrante en su país"
"No se vayan al extranjero, en Italia hay trabajo".

Zafar Iqbal, pakistaní de 61 años, es hoy uno de los empresarios más exitosos del sector de la alimentación étnica en Apulia. Propietario de cuatro puntos de venta entre las ciudades italianas Bari y Brindisi, ha construido un imperio comercial partiendo de una idea tan sencilla como eficaz.
Su negocio trata de ofrecer a los inmigrantes en Italia los productos de sus países de origen. “Todavía hay pocos italianos que acepten trabajar para un empresario inmigrante en su país”, afirma, con la franqueza de quien ha tenido que abrirse camino desde cero.
De Pakistán a Bari
Según ha publicado el medio italinao Corriere Della Sera Zafar llegó a Italia en 1996 desde Rawalpindi, al sur de Islamabad. En Pakistán era taxista y trabajaba jornadas interminables, pero soñaba con una vida diferente.
Aterrizó en Bari con un billete de ida y empezó trabajando en un centro deportivo como personal de mantenimiento. 12 horas diarias por un salario mínimo le hicieron replantearse el futuro, y decidió probar suerte en el norte, en Brescia, donde entró en una empresa de fabricación de barcos de resina.
Volver a empezar
En 2011 fue despedido y regresó a Bari, esta vez con una esposa y cinco hijos. “Tenía poco dinero, pero mucha determinación”, recuerda. Fue entonces cuando se hizo la pregunta que cambiaría su vida: por qué no crear un lugar donde los extranjeros pudieran encontrar los alimentos de su país. Así nació su primer pequeño mercado étnico en el barrio Madonnella, una zona con alta presencia de inmigrantes.
Al principio, las ganancias eran modestas, apenas 60 euros al día. Sin embargo, el boca a boca hizo crecer rápidamente la clientela. En pocos años, Zafar abrió nuevos puntos de venta: primero en la calle Quintino Sella, después en Corso Italia —cerca de la estación de tren de Bari— y finalmente en Brindisi. Hoy, por sus tiendas pasan a diario cerca de mil clientes y la facturación total alcanzó los 8 millones de euros en 2024.
Un viaje por los sabores del mundo
En las estanterías de sus supermercados hay más de dos mil productos procedentes de países como India, Pakistán, China, Turquía, Marruecos, Brasil o Filipinas. Alimentos halal, especias, arroz de todo tipo, sushi, cuscús, hummus, frutas tropicales y carne sacrificada según el rito islámico convierten sus tiendas en un auténtico viaje gastronómico global.
Zafar vive con toda su familia en un gran apartamento y mantiene la misma rutina desde hace años: se levanta a las cinco de la mañana y trabaja hasta las once de la noche. Ha creado decenas de puestos de trabajo, todos con contratos regulares, ocupados principalmente por extranjeros.
“Muchos italianos no confían en trabajar para un empresario inmigrante”, explica. Aun así, lanza un mensaje claro a los jóvenes: “No se vayan al extranjero, en Italia hay trabajo. Solo hace falta valor y organización”.
