Adiós al mito de la mafia silenciosa: Instagram, TikTok y X se han convertido en la nueva vitrina de los clanes italianos para captar a adolescentes
Los grupos mafiosos utilizan las redes para presumir de dinero, lanzar amenazas y captar a jóvenes.

La vieja imagen del mafioso callado, escondido en un despacho oscuro y hablando en susurros, se está quedando tan anticuada como el fax. La nueva mafia italiana prefiere los filtros de Instagram, los vídeos virales de TikTok y los mensajes en X. Y no solo para presumir, también para reclutar, intimidar y construir una marca que seduce especialmente a adolescentes.
Según cuentan varios expertos e investigadores italianos al medio Taz, los clanes han convertido las redes sociales en una herramienta clave de propaganda. Allí muestran coches de lujo, ropa cara, relojes, fiestas y códigos internos que mezclan cultura urbana, violencia y estética de influencer.
Uno de los casos más conocidos fue el de Emanuele Sibillo, conocido como “Baby Boss”, asesinado con solo 19 años y convertido después en símbolo para muchos jóvenes vinculados a clanes de Nápoles.
En redes utilizaba el nombre ES17, una fórmula que recordaba más a una marca deportiva que a un criminal. Publicaba contenido provocador, incluso geolocalizando su ubicación para desafiar a rivales. Sus vídeos acumulaban cientos de miles de visitas.
En TikTok y otras plataformas se han popularizado además vídeos relacionados con las llamadas stese, tiroteos rápidos realizados desde scooters en barrios de Nápoles. También abundan emojis convertidos en símbolos criminales: cadenas para representar prisión, corazones negros por compañeros encarcelados o referencias constantes a la “hermandad” del clan.
Las mafias también utilizan aplicaciones de mensajería, redes sociales y sistemas de comunicación difíciles de rastrear para coordinar negocios ilegales, controlar extorsiones o mover droga. Incluso desde prisión, algunos miembros de clanes han seguido presionando a empresarios y gestionando actividades criminales.
Las organizaciones han incorporado además perfiles tecnológicos y hackers capaces de recopilar información sobre empresas, víctimas o contratos públicos. Ya no hablamos solo de pistolas y códigos de silencio: también de bases de datos, geolocalización y vigilancia digital.
El periodista italiano Claudio Córdova explica al mismo medio que la mafia siempre ha sabido adaptarse antes que el resto. Antes dejó atrás el contrabando para entrar en el narcotráfico; ahora ha entendido perfectamente cómo funciona la atención en internet.
Instagram funciona como escaparate de lujo. X como altavoz político y propagandístico. TikTok como un reality show donde los clanes venden una imagen de poder y pertenencia. Y ahí está el verdadero peligro: la violencia ya no solo se ejerce, también se consume como contenido.
