Elon Musk pierde su histórico juicio contra Sam Altman y OpenAI: claves de una sentencia entre magnates
Revés judicial inmenso para el propietario de Tesla, SpaceX o Twitter tras un sonadísimo caso.
Muy malas noticias judiciales para Elon Musk. El hombre más rico del mundo ha perdido su batalla judicial contra la empresa OpenAI y especialmente contra su director ejecutivo, Sam Altman. Un tribunal federal de California ha desestimado la demanda de Musk por el supuesto incumplimiento de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, de su misión fundacional sin fines de lucro.
La sentencia, no obstante, deja abierto el debate, porque la decisión del tribunal se basa en que la demanda de Musk no se presentó dentro del marco temporal estipulado por la ley y, por lo tanto, ha quedado prescrita, sin entrar a justificar la idoneidad o no de la causa.
El sonadísimo caso, iniciado en la corte judicial el pasado 28 de abril, ha sido en sí mismo una reflexión de por dónde puede (y debe, en términos legales) moverse el negocio de la inteligencia artificial, cuestión en la que OpenAI se ha adelantado a la competencia.
Durante semanas, y con alguna sonada intervención, Musk acusó a OpenAI y a su antiguo socio Sam Altman, de intentar enriquecer ilícitamente a inversores y personas con información privilegiada a costa de la organización sin ánimo de lucro y de no priorizar la seguridad de la IA para amplificar la ganancia. También afirmó que Microsoft siempre supo que a OpenAI le importaba más el dinero que el altruismo.
Musk apuntó que llegó a donar a Altman y otros antiguos socios un montante de 38 millones de dólares hacia 2015, algo que "jamás" hubiera hecho de saber que dejaría de ser una organización sin ánimo de lucro. "Fui un tonto que les proporcionó financiación gratuita para crear una 'startup'", espetó con emoción en una de las primeras sesiones del mediático caso entre magnates.
Cerca de tres años después de su 'donación' llegó la ruptura de relaciones entre hoy dos de los más relevantes empresarios tecnológicos, previo al paso dado por OpenAI en 2019, cuando pasó de ser una compañía sin ánimo de lucro a una estructura de beneficio limitado.
Sobre los desafíos de seguridad, el empresario nacido en Sudáfrica lanzó un apocalíptico presagio. "La IA podría matarnos a todos, no queremos que nos hagan un Terminator", apuntó ante el tribunal en lo que fue un alegato de concienciación que cogió por sorpresa a muchos dentro y fuera de la corte.
Enfrente, la empresa matriz de ChatGPT replicó que fue Musk quien vio la oportunidad de ganar dinero, calificó de "envidia" su demanda y contraatacó en su defensa. Los abogados de la compañía adujeron ante el tribunal con que el magnate esperó demasiado tiempo para afirmar que OpenAI había incumplido su acuerdo fundacional.
El propio Altman llegó a señalar que "su empresa xAI hace bots sexuales con anime para niños", unas quejas que se suman a la lluvia de denuncias internacionales por la actividad de la IA de X, llamada Grok, y su publicación de contenido de violencia sexual contra mujeres a través de técnicas no autorizadas como los deepfakes.