Los expertos en energía coinciden: esta gigantesca boya de 10 metros de diámetro puede cambiar el paradigma de la generación eléctrica
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Los expertos en energía coinciden: esta gigantesca boya de 10 metros de diámetro puede cambiar el paradigma de la generación eléctrica

Panthalassa y su Ocean-2 es una nueva apuesta por la energía undimotriz en EEUU.

Un operario listo para instalar sistemas marítimos.ddukang

La energía de las olas vuelve a escena. Y lo hace con una idea distinta: dejar de luchar contra el mar. La startup estadounidense Panthalassa ha probado en el Pacífico un prototipo llamado Ocean-2 que busca aprovechar el movimiento natural del océano en lugar de resistirlo. El objetivo es desbloquear una de las fuentes renovables más constantes del planeta, pero también una de las más difíciles de explotar

No es una promesa nueva. La energía undimotriz lleva décadas generando expectativas sin llegar a consolidarse. Pero el contexto ha cambiado: la presión energética en EEUU, el auge de los centros de datos y la necesidad de fuentes limpias constantes han devuelto el foco a esta tecnología.

Una boya gigante que genera energía con el movimiento del mar

A simple vista, el Ocean-2 parece una boya. Pero es mucho más que eso. El dispositivo tiene una esfera de casi 10 metros de diámetro conectada a una estructura tubular sumergida de unos 60 metros. Su funcionamiento es sencillo en apariencia: se balancea con las olas.

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  • Cuando está horizontal, se desplaza con el mar.
  • Cuando se coloca en vertical, entra en modo generación.

El principio es mecánico: el movimiento del agua impulsa un flujo interno que atraviesa una turbina y genera electricidad. La clave está en el diseño. A diferencia de otros proyectos, el sistema tiene muy pocas partes móviles, reduce el desgaste mecánica y minimiza el mantenimiento. Es un cambio de enfoque: adaptarse al océano en lugar de intentar dominarlo.

Por qué la energía de las olas sigue siendo una promesa

El potencial es enorme. Los océanos cubren el 71% del planeta y generan energía de forma prácticamente continua. A diferencia de la solar o la eólica, no depende del sol ni del viento, y funciona día y noche.

Pero hay un problema estructural: la eficiencia. Históricamente, la energía undimotriz ha fracasado por tres motivos: corrosión por sal, crecimiento biológico en estructuras y costes de mantenimiento en alta mar. El resultado es que la mayoría de proyectos no ha pasado de la fase piloto

Cuánta energía genera (y para qué sirve de verdad)

En las pruebas realizadas en Puget Sound (Washington), el Ocean-2 alcanzó picos de 50 kW, que equivalen aproximadamente al consumo instantáneo de unos 40 hogares en EEUU, según datos de la US Energy Information Administration.

Pero hay un matiz importante: no es producción continua ni comercial. De hecho, su uso principal no está pensado para abastecer ciudades. Sus aplicaciones más probables son:

  • Producción de hidrógeno verde en el mar.
  • Alimentación de centros de datos offshore.
  • Energía para infraestructuras costeras.

Es decir, nichos muy concretos donde la constancia energética es más valiosa que el volumen total.

Coste, inversiones y nueva oportunidad

El contexto juega a favor. EEUU está aumentando su inversión en renovables en plena presión energética. Según datos de Ocean Energy Europe, hay 165 MW de proyectos previstos hasta 2030 y ha invertido 591 millones de dólares en energía oceánica en cinco años.

Además, el coste estimado por Panthalassa ronda los 1.500 dólares por kilovatio, una cifra relevante si logra escalarse.

Un sistema más "amable" con el ecosistema

Uno de los puntos diferenciales del Ocean-2 es su impacto ambiental. Según la propia compañía, no utiliza redes ni elementos que atrapen fauna, opera de forma silenciosa y tiene movimientos lentos y previsibles.

En las pruebas no se detectaron alteraciones visibles en el ecosistema marino. El responsable ambiental del proyecto habla de un diseño pensado para "vivir en armonía con el océano".

El gran problema sigue intacto

Pese al optimismo, hay una realidad: todo sigue en fase experimental. No existe aún una producción comercial, una conexión a red eléctrica ni datos de durabilidad a largo plazo. Y el mar es un entorno extremadamente exigente.

Quedan por resolver cuestiones clave: resistencia a temporales, costes reales de mantenimiento, transporte de la energía generada y competencia con solar y eólica (mucho más baratas). 

El proyecto lleva una década en desarrollo:

  • Primeros años: I+D.
  • 2021: Ocean-1.
  • 2024: Ocean-2.
  • Próximo paso: Ocean-3 (en desarrollo).

El avance es constante, pero lento. Como casi todo en energía.

Una tecnología con futuro… si supera su propio pasado

La energía undimotriz tiene algo que otras no: constancia. Pero también arrastra una historia de promesas incumplidas. El Ocean-2 plantea un enfoque distinto y más simple, lo que podría marcar la diferencia.

Aun así, el reto no es técnico únicamente. Es económico. Mientras la solar y la eólica siguen abaratándose, cualquier alternativa necesita demostrar no solo que funciona, sino que merece la pena.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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