Max, joven, desarrolla un videojuego de simulación agrícola y lleva más de 400.000 descargas: "Son mi género"
“Quería incluir plantas que crecieran de forma realista”, asegura.
En plena era digital, los videojuegos se han consolidado como una de las expresiones culturales más influyentes de nuestro tiempo. Más allá del entretenimiento, se han convertido en una potente herramienta para conectar con el público joven, fomentar la creatividad, contar historias y explorar nuevos lenguajes tecnológicos. Recientemente, el desarrollo independiente gana cada vez más peso, demostrando que una buena idea puede alcanzar a cientos de miles de personas.
En este contexto, Max Tratnik, un joven desarrollador afincado en Oberhausen, ha convertido una afición en fenómeno: su juego de simulación agrícola EvoSprout, lanzado de forma gratuita en Steam, acumula más de 400.000 descargas. Lo que empezó como un proyecto paralelo entre amigos terminó, seis meses después, en un juego accesible y con una estética cálida que ha llamado la atención de la comunidad indie.
El videojuego no tiene animales protagonistas, sino plantas: el jugador hereda una casa y un pequeño huerto desde donde siembra, cruza y vende cultivos. “Los simuladores son mi género”, asegura Max en declaraciones recogidas por WAZ, que también confiesa que ha hecho un guiño a su gato Kai incluyéndolo como personaje secundario y su “miau” reemplaza el sonido del control de volumen.
Hasta 15 especies de vegetales
El nombre de EvoSprout combina la idea de “evolución” con la palabra inglesa sprout (brote), y la mecánica gira en torno a genes especiales que diferencian ejemplares y formas de cultivo, ya que algunos crecen más deprisa, mientras que otros ofrecen mejor sabor y, por tanto, mayor valor. Así, EvoSprout se presenta en una vista animada en 3D de modelo low-poly y persigue una experiencia relajada y accesible.
Según cuenta el desarrollador, el éxito del título confirma que los proyectos pequeños y honestos pueden encontrar audiencia cuando se comparten en las plataformas adecuadas. Max reconoce que, por ser gratuito, es probable que muchos usuarios lo descarguen “por capricho”, pero celebra que una parte significativa de jugadores realmente se siente atraída por la propuesta.
El juego incluye quince especies vegetales que intentan reproducir comportamientos realistas, desde los primeros tomates y fresas hasta tubérculos y lechugas que se desbloquean progresivamente. "Solo quería incluir plantas que crecieran de forma realista en esas condiciones", explica el jugador de 32 años. En este contexto, completar la misión principal puede llevar alrededor de dos horas si el jugador avanza de forma directa.
El tono visual y la interacción recuerdan, en algunos aspectos, a otros simuladores, aunque EvoSprout mantiene una identidad propia basada en la genética vegetal y en minidetalles cómicos: si el jugador se queda inactivo, el personaje mira su reloj, se impacienta y hace bromas gestuales que humanizan la rutina digital. Esa mezcla de cariño por lo cotidiano y su pasión por lo digital ha sido clave para que Max se plantee seguir publicando sus proyectos, aunque él mismo afirma que por ahora el ciclo de EvoSprout está “cerrado”.