Un 96% de acierto detectando coral enfermo: un adolescente de 15 años crea una tortuga robot en la piscina de sus abuelos para proteger los océanos
Tecnología
Tecnología

Un 96% de acierto detectando coral enfermo: un adolescente de 15 años crea una tortuga robot en la piscina de sus abuelos para proteger los océanos

Inspirado por una tortuga que vio durante una acampada, este joven ha desarrollado un robot autónomo capaz de detectar blanqueamiento de corales, microplásticos y especies invasoras.

Los robots marinos serán cada vez más necesarios y útiles para conservar y limpiar los océanos y un joven de 15 años ha creado un prototipo que ha soprendido. Getty Images

Todo comenzó con una tortuga. Durante una acampada, el canadiense Evan Budz, de apenas 15 años, observó una tortuga mordedora deslizándose por el agua. Lo que para la mayoría habría sido una simple anécdota acabó convirtiéndose en uno de los proyectos científicos juveniles más sorprendentes de los últimos años: una tortuga robot impulsada por inteligencia artificial capaz de vigilar ecosistemas marinos y detectar amenazas ambientales con una precisión del 96%.

El invento ya le ha valido importantes reconocimientos internacionales y podría convertirse en una herramienta útil para la protección de arrecifes de coral y otros hábitats marinos vulnerables.

"Cuando vi aquella tortuga, me llamó la atención lo elegante que era su movimiento y lo poco que alteraba el entorno", explica el joven inventor en Popular Science. "Pensé que sería interesante intentar reproducir esa forma natural de nadar en un robot", añade.

Una tortuga robot para proteger el océano

El dispositivo desarrollado por Budz imita los movimientos de una tortuga marina real y utiliza sistemas de inteligencia artificial para analizar lo que ocurre bajo el agua.

Su objetivo es detectar amenazas ambientales como el blanqueamiento de corales, las especies invasoras, los microplásticos, las alteraciones en ecosistemas marinos y los cambios en hábitats sensibles. 

A diferencia de muchos drones submarinos tradicionales, que utilizan hélices y pueden generar ruido o corrientes capaces de alterar el entorno, la tortuga robot se mueve mediante aletas similares a las de un animal real.

Esa característica permite recopilar información sin perturbar la fauna marina ni dañar arrecifes delicados. "No quiero perjudicar los lugares que intento proteger", resume Budz.

Construida con impresión 3D y una Raspberry Pi

Para desarrollar el proyecto, el estudiante analizó durante meses cómo se desplazan las tortugas marinas. Analizó vídeos, consultó con especialistas de acuarios y diseñó cada componente mediante software de ingeniería 3D.

El resultado es un robot equipado con cuatro aletas articuladas, una cámara frontal, sensores de profundidad, GPS, sistemas de navegación autónoma, un microordenador Raspberry Pi y modelos de inteligencia artificial integrados.

Las aletas delanteras generan la propulsión principal, mientras las traseras proporcionan estabilidad y dirección, replicando el comportamiento de una tortuga marina verde. El cuerpo está construido alrededor de un cilindro acrílico impermeable que protege toda la electrónica.

BURT, la tortuga que aprendió en una piscina

Aunque oficialmente no tiene nombre, su creador la llama BURT, siglas de Bionic Underwater Robotic Turtle (Tortuga Robótica Submarina Biónica). Gran parte de las pruebas se realizaron en la piscina de los abuelos de Budz.

Allí construyó un arrecife artificial utilizando modelos impresos en 3D para entrenar al robot. El sistema aprendió a distinguir: corales sanos, corales blanqueados, obstáculos submarinos y elementos invasores.

Según los resultados obtenidos por el propio investigador, BURT logró identificar correctamente los casos simulados de blanqueamiento coralino con una precisión cercana al 96%.

Ocho horas de autonomía y energía solar

El robot pesa aproximadamente cinco kilogramos y puede operar durante unas ocho horas seguidas gracias a una batería de litio. Además incorpora un pequeño panel solar que permite ampliar aún más su autonomía.

Actualmente nada a una velocidad similar a la de una tortuga marina real, unos 0,8 kilómetros por hora, aunque el sistema puede configurarse para desplazarse más rápido modificando la frecuencia de movimiento de las aletas.

Su navegación se realiza de forma autónoma, siguiendo patrones programados previamente, sin necesidad de cables ni control remoto constante.

Detectar microplásticos con inteligencia artificial

El proyecto ha evolucionado mucho más allá de los arrecifes. Durante los últimos meses, Budz ha desarrollado un sistema holográfico capaz de registrar partículas microscópicas presentes en el agua.

Posteriormente, una red neuronal entrenada específicamente para esa tarea analiza las imágenes y determina si esas partículas son microplásticos.

Se trata de uno de los problemas ambientales más preocupantes para los océanos, ya que fragmentos diminutos de plástico aparecen actualmente en prácticamente todos los ecosistemas marinos del planeta.

De la piscina al reconocimiento internacional

Lo que comenzó como un proyecto personal ha terminado llamando la atención de jurados científicos internacionales.

Budz obtuvo el primer premio en el European Union Contest for Young Scientists celebrado en Riga y también triunfó en la principal feria científica juvenil de Canadá, donde compitió contra miles de participantes.

Su objetivo ahora es mucho más ambicioso. Quiere desarrollar una flota completa de tortugas robot capaces de monitorizar océanos, arrecifes y ecosistemas costeros en distintas partes del mundo.

"Ya hemos trabajado con corales, especies invasoras y microplásticos", explica. "Pero existen muchísimas otras aplicaciones donde esta tecnología puede ser útil".

Con apenas 15 años, una impresora 3D, una Raspberry Pi y la piscina de sus abuelos como laboratorio improvisado, Evan Budz ha demostrado que algunas de las ideas más innovadoras para proteger el planeta pueden surgir mucho antes de llegar a la universidad.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

Más de Tecnología

Comentar:
comentar / ver comentarios