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Acertó con las pantallas, pero falló en los camareros: la predicción de un científico en 1926 sobre cómo viajaríamos en metro hoy

Acertó con las pantallas, pero falló en los camareros: la predicción de un científico en 1926 sobre cómo viajaríamos en metro hoy

Así imaginaban el futuro hace 100 años, con varios aciertos, pero muchos errores y exageraciones, incluso en eminencias de la ciencia y de la invención. 

El ingeniero, físico e investigador Archibald Montgomery Low, en su laboratorio en 1919.
El ingeniero, físico e inventor Archibald Montgomery Low, en su laboratorio en 1919.E. O. Hoppe / getty

Siempre ha habido predicciones sobre el futuro, oscilando entre haberse pasado de frenada o quedarse cortos, en épocas donde incluso con mayor imaginación no era posible "clavar" el futuro. Ha habido muchos vaticinando a décadas vista, y uno que acertó con avances como el metro, pero con matices importantes

El mundo miraba en 1926 el futuro con una mezcla de optimismo, ingenuidad y fe ciega en la tecnología, ¿quizá igual que ahora? Hace un siglo la prensa estaba llena de predicciones rotundas sobre cómo viviríamos cien años después. Pues aquí estamos, así que es el momento perfecto de ver los resultados, como si de una quiniela se tratara. 

Algunos rozaban la ciencia ficción, mientras que otros, vistas hoy, resultan muy certeras. Entre ellas, una que llama la atención: viajar en metro leyendo mientras las noticias se proyectan en pantallas. Lo que no llegó nunca fue otro elemento que vaticinaban: vagones con camareros, ¿te lo imaginas camino de Sol en Madrid o Ramblas en Barcelona? 

"Los asientos en los trenes subterráneos serán cómodos sillones, los libros estarán al alcance de la mano y los camareros servirán refrigerios ligeros mientras las últimas noticias e imágenes recibidas de todo el mundo por radio se proyectan en una pantalla"

La profecía se cita en una reseña del libro The Future, de A. M. Low, publicado por The New York Times en 1926. Este ingeniero y divulgador científico británico imaginaba trenes subterráneos con sillones cómodos, libros a mano y pantallas mostrando noticias del mundo en tiempo real. El metro ya existía en la ciudad desde 1904, pero aún era rudimentario y visionaba el del futuro. 

El metro del futuro… visto desde 1926

La idea de Low no surgía de la nada. 1926 fue un año marcado por avances técnicos vertiginosos y una sensación generalizada de que la tecnología resolvería casi cualquier problema humano. En ese contexto, imaginar pantallas en el transporte público no era tan descabellado como podría parecer.

Hoy, basta con subirse al metro de cualquier gran ciudad para comprobar que las pantallas son omnipresentes: paneles informativos, anuncios digitales, mapas interactivos y, sobre todo, millones de móviles en manos de los viajeros. Check para Low. Lo que sí falló fue el tono casi aristocrático del viaje: ni sillones, ni camareros, ni refrigerios. El metro evolucionó hacia la eficiencia, no hacia la comodidad.

Pero el tema de las pantallas no solo lo clavaron para el metro, sino en general. 1926 estuvo inspirado con el tema visual, ya que en diciembre de ese año, un ingeniero de General Electric aseguró que la televisión no estaba a siglos de distancia, sino a la vuelta de la esquina. The New York Times hablaba ya de "imágenes en movimiento pintadas por rayos de luz" y de la posibilidad de ver a la persona con la que hablas por teléfono. ¿Te suena?

Otros aciertos de Low a 100 años vista

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  Hace 100 años imaginaban lo que es hoy el metro, clavando muchos elementos pero "patinando" en otros.NurPhoto via Getty Images

Low anticipó también dispositivos que funcionan como radios despertadores, sistemas que transmiten información sonora y visual en el hogar, comunicaciones personales inalámbricas similares a los teléfonos modernos, y medios electrónicos que reemplazarían a los periódicos tradicionales. Lo clavó. 

También imaginó escaleras mecánicas y transportadores, que han terminado siendo comunes en estaciones de transporte y centros comerciales para facilitar los desplazamientos urbanos; y predijo que las mujeres adoptarían pantalones como prenda habitual.

En materia energética, Low visualizó la utilización de fuentes como el viento y las mareas para el beneficio humano, una idea que hoy se traduce en inversiones crecientes en energías renovables y en estudios globales sobre transición energética.

Un siglo obsesionado con anticipar el mañana

Si hay una época propensa para vaticinar el futuro es el principio de un siglo, como está ocurriendo ahora, aunque a nuestra velocidad de avance tecnológico, irse a unos años o décadas vista, equivale a lo que antes era proyectar siglos.

La predicción del metro es solo una más dentro del aluvión de futuribles que llenaban las páginas de The New York Times en aquel año. Algunos ejemplos resultan hoy casi proféticos; otros, directamente erróneos. Seguro que quieres repasarlos. 

Bola de cristal "averiada"

Por ejemplo, lo que predijo un científico. No era un cualquiera, ya que lo hacía desde el Massachusetts Institute of Technology. Alertaba de una futura escasez global de alimentos y llegó a sugerir que renos y caribúes podrían convertirse en fuentes básicas de nutrición.

La preocupación por la escasez alimentaria sigue vigente hoy, a pesar de que cada vez hay más alimentos mientras sigue aumentado la población. Otra cuestión es la distribución de los mismos.

Tampoco dio una en lo cultural: se llegó a preguntar si el jazz estaba muriendo. Ese mismo año nacían John Coltrane y Miles Davis, dos nombres que acabarían definiendo el género.

Otras predicciones envejecieron aún peor. Se habló de una era sintética que liberaría al mundo de las materias primas, de píldoras que sustituirían las comidas completas e incluso de un fármaco capaz de eliminar la necesidad de dormir, propuesto por la industrial química Irénée du Pont.

También hubo visiones contrapuestas sobre las ciudades, incluso en genios de la invención. Thomas Edison llegó a asegurar que los rascacielos acabarían prohibiéndose por colapsar el tráfico

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Soy redactor de El HuffPost España y escribo sobre todo lo que te interesa ciertos días de diario y cada fin de semana, desde política a sociedad, curiosidades o esa última hora que te puede sorprender.

 

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Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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