Lo que se ha encontrado en pleno 4 de julio en el centro de Madrid deja a muchos sin palabras
Es verano, pero es como si la Navidad estuviera a la vuelta de la esquina.

El calor hace estragos en buena parte de España, pero pese a que las altas temperaturas indican que estamos en verano hay quienes solo piensan en unas de las fechas más señaladas del año: la del 22 de diciembre, día del sorteo de la Lotería de Navidad.
A pesar de que restan más de cinco meses para ese momento, si estos días se recorren las calles del centro de Madrid se pueden ver las primeras colas en la emblemática administración de Lotería Doña Manolita.
Para muchos, una exageración que no tiene ningún sentido; sobre todo, porque para comprar un décimo hay que esperar varias horas, llegando a soportar por momentos temperaturas muy superiores a los 30 grados.
La Lotería de Navidad comenzó a venderse este mismo lunes, y parece que muchos prefieren no esperar más y adquirir sus décimos cuanto antes. Esta imagen, que ya es un clásico en Doña Manolita, sorprende por las fechas en las que se produce.
Lo cierto es que cada año los compradores parecen adelantarse más y prefieren buscar la suerte cuanto antes. No es la norma habitual, no obstante, pues hay quienes apuran hasta solo unos días antes del sorteo de Navidad para hacerse con sus décimos.
Doña Manolita, una institución en lo referente a la suerte
Doña Manolita se ha convertido en una de las administraciones de lotería más famosas de España gracias a una combinación de historia, tradición y premios repartidos. Desde su fundación a principios del siglo XX en Madrid, su nombre ha quedado ligado a algunos de los grandes premios de la Lotería de Navidad.
Cada año, miles de personas acuden a comprar allí movidas por esa fama y por el atractivo de participar en una tradición muy arraigada. Sin embargo, su éxito también tiene una explicación más práctica.
Al vender una cantidad enorme de décimos, muy superior a la de la mayoría de administraciones, es más frecuente que entre sus ventas aparezcan números premiados. Aunque las probabilidades de ganar son exactamente las mismas, Doña Manolita ha conseguido tener una imagen de "administración de la suerte".
