Una de las playas más famosas de Italia obliga a reservar plaza por una app: cupo de 1.100 personas al día y entrada de uno a dos euros
Sin móvil no hay playa.

Las playas paradisíacas ya no solo exigen madrugar para encontrar sitio. En algunos de los destinos más populares del Mediterráneo, disfrutar de un día de arena y mar pasa ahora por sacar el móvil y reservar plaza. Esto es lo que está pasando en Italia, que vuelve a endurecer las medidas contra la masificación en uno de sus enclaves más conocidos: la playa de Tuerredda, en el sur de Cerdeña.
Esta famosa playa mantiene este verano un sistema que obliga a los visitantes a reservar plaza a través de una aplicación antes de poner un pie en la arena. ¿El objetivo? Contener la presión del turismo y proteger un espacio cada vez más saturado.
Sin reserva en la app, no hay playa
La playa de Tuerredda, famosa por sus aguas turquesas y su arena blanca, volverá a funcionar este verano con un sistema de reserva digital obligatorio; un modelo de acceso limitado para tratar de compatibilizar el turismo con la conservación del entorno.
Solo quienes hayan obtenido plaza mediante la aplicación podrán acceder al enclave. Además, si el visitante no llega dentro del horario previsto, perderá automáticamente su reserva, que podrá quedar disponible para otros usuarios.
El sistema comenzó como una prueba y, tras los resultados obtenidos, las autoridades locales han decidido mantenerlo para evitar los problemas que provocaba el modelo anterior, marcado por largas colas, sobreocupación e incidencias en las reservas.
Aforo limitado y pagar por entrar
La regulación mantiene el límite fijado desde 2020 de 1.100 personas al día. De ellas, 729 plazas corresponden a la playa pública, mientras que 371 quedan asignadas a los dos establecimientos privados situados junto al arenal.
El acceso tampoco será completamente gratuito. La tarifa oscila entre uno y dos euros por persona, una cantidad en teoría simbólica que acompaña a un modelo pensado para controlar el flujo de visitantes.
Y Tuerredda no es un caso aislado. Ya en distintos puntos de Italia proliferan medidas similares, desde playas con aforo limitado hasta nuevas restricciones en localidades costeras. Un escenario que refleja cómo algunos de los destinos más demandados del Mediterráneo están cambiando las reglas del juego.
