Un tecnólogo de alimentos lanza este aviso sobre el pollo amarillo de supermercado
Una de las creencias más arraigadas en los consumidores.
Santiago González, graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y fundador de San Tierno, ha desmentido un mito sobre la carne de pollo que está muy arraigado en buena parte de los consumidores.
Según señala, el 75% de la población piensa erróneamente que el pollo de carne más amarilla se ha "criado en el exterior" y el de carne más blanca es "pollo criado en una nave".
"¿Entonces cuál es la diferencia entre estos dos pollos?", pregunta antes de responder: "La diferencia fundamental es la alimentación". González apunta que el pollo amarillo "se alimenta con un pienso con mayor contenido en maíz, que es rico en carotenos y en santofilas, que son los principales responsables de la pigmentación amarilla de la carne".
La clave: el cereal que comen
Mientras, el de carne más pálida se "alimenta de piensos con otros cereales como trigo, cebada, avena...": "Si quieres una gallina criada en libertad, fíjate muy bien en el etiquetado".
"Otro de los grandes mitos de la carne de pollo es que la inyectan agua. Esto es mentira, y si lo hacen sería un fraude", avisa antes de admitir que mucha gente dice eso de: "Cuando cocino la carne de pollo suelta agua".
"Es normal, es una carne magra y las fibras mosculares retienen agua. Es inevitable que suelte algo de agua cuando la cocinamos. Para evitarlo, sécala bien con un papel de cocina y no la laves", recomienda.
Lo que dice la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria
"¿Qué pasa con la pechuga marinada de compro? En los ingredientes no declaran un 100% de pollo. Obviamente: si está marinada tiene otros ingredientes que no son pollo", señala.
Y sigue desmontando mitos: "También he oído alguna vez que la carne de pollo está hormonada. Eso es falso. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) prohíbe explícitamente hormonar a los animales para aumentar si ganancia muscular, mientras que otros organismos como la FDA de EEUU sí que permiten el uso de hormonas en determinados animales".
González se refiere también a "las carnes separadas mecánimamente": "Esto es que la carne que está pegada al hueso y que es más difícil de extraer se mete en máquinas que ejercen una presión y por un lado separan el hueso y por otro la carne. ¿Es mala esta carne? No. ¿Para qué se suele utilizar? Para la elaboración de salchichas, nuggets de pollo...".