Un hombre "de punta en blanco" entra en un restaurante, pide lo más caro de la carta y cuando le traen la cuenta los camareros se llevan la sorpresa de su vida
"Te quedas flipando porque dices: no puede ser".

Dice el famoso refrán: 'El hábito no hace al monje'. Y hay experiencias vitales que demuestran que esa frase no puede ser más cierta.
Pueden dar buena fe de ello los trabajadores de un restaurante que tuvieron que ver cómo uno de sus clientes, vestido de forma impecable, se iba del local sin pagar tras haber pedido y disfrutado los platos más caros de la carta.
La experiencia la ha hecho pública la usuaria de TikTok @cuentos_de_una_vinoteca, que ha querido poner el foco en "la cara dura que tiene la gente".
"Parecía hermano de Amancio Ortega"
"Llega un señor. Todo bien. Pide botella, lo más caro de la carta, el señor de punta en blanco, parecía hermano de Amancio Ortega. Llega la hora de pagar, se le trae la cuenta y el tío con la caradura le dice a mi compañero: 'No tengo cómo pagarte", relata la trabajadora.
"¿Perdona? Te quedas flipando porque dices: no puede ser. Pongamos en contexto que era una cuenta de casi 70 euros, de una sola persona consumiendo. Total, el chico, que llevaba una semana trabajando, se pone nervioso y en lo que va a llamar al jefe... adivina qué. El cliente se levanta y se va", se lamenta la camarera, que subraya que hubo algunos clientes habituales que llamaron la atención al comensal.
"Pues el pobre chaval, cuando sale a decirle: 'Perdone usted, me tiene que pagar, si no llamamos a la Policía'.... El señor estaba a kilómetros de distancia", critica la camarera, que tiene clara la moraleja de la historia: "Si os pasa eso, no llaméis al dueño, llamad a la Policía".
Lo que dice la ley en España
En España, hacer un 'simpa' puede tener consecuencias penales y, en algunos casos, también civiles. La conducta suele encajar en el delito de estafa, por el artículo 248 del Código Penal. Si la cuantía es inferior a 400 euros, suele considerarse un delito leve de estafa, según el artículo 249, y la pena habitual es una multa de 1 a 3 meses, en la que el juez fija una cuota diaria según la capacidad económica del acusado.
