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01/05/2013 20:04 CEST | Actualizado 01/07/2013 11:12 CEST

Barcelona-Bayern Múnich (0-3): Alemania también domina la Europa futbolística

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Alemania manda en Europa... también en el fútbol. Dos equipos germanos se enfrentarán en la final de la Copa de Europa en Wembley. Ese escenario que soñaron Real Madrid y Barcelona y que ni siquiera rozaron durante todas las semifinales. Los blancos estuvieron cerca de la gesta pero tardaron demasiado en abrir la veda. Los blaugranas, ni siquiera han mostrado una versión parecida al equipo que ha hecho historia en los últimos años.

El Barcelona ha sido humillado por el Bayern de Múnich, que le ha hecho literalmente un 'siete'. Esa cantidad de goles han encajado los culés en los dos partidos de semifinales, cuatro en la ida, tres en el Camp Nou. Lo que debía ser un ejercicio heróico ante su público, no pasó de un par de intentos débiles, sin apenas peligro.

El Barcelona salió además sin Messi, aún renqueante de su lesión muscular. Sin ese argumento esencial en el ataque barcelonista, los de Tito apenas inquietaron a una defensa bien posicionada, muy bien acompañada en el centro por el impecable trabajo de Javi Martínez.

Con esas, un par de tiros de Pedro, de lejos, y de Xavi, desde dentro del área, fueron los envites más peligrosos del Barcelona. Entre tanto, el Bayern aprovechaba los espacios que quedaban en la media y en la zaga, con un Bartra perdido ante la movilidad de los alemanes, y a punto estuvo de hacer un par de goles antes del descanso. Menos mal que estuvo Piqué para evitarlos.

A la vuelta del descanso, con tablas sin goles en el luminoso, no hubo noticias de Messi. Y poco tardó el Bayern en sentenciar el partido con un gran tanto de Robben. Se metió en el área por el costado derecho, recortó a su marcador y con la zurda clavó el esférico en las mallas de Valdés, que la vio pasar.

Lo que parecía un acto de fe, se convirtió en un imposible. Más aún cuando la mala suerte emborronó el gran partido de Piqué, quien tratando de despejar un centro desde la izquierda, introdujo el balón en su propia portería.

Como no hay dos sin tres, a los pocos minutos, otro centro desde el mismo lado, procedente de las botas de Ribery, voló sobre la portería hacia la cabeza de Müller, que zanjó la goleada de los alemanes. No hubo tiempo ni para ver más ni para ver a Messi, oculto en el banquillo.

El fútbol español quema una etapa y el balompié germano recupera una hegemonía con solera. Alemania domina la Europa futbolística.

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