INTERNACIONAL
27/03/2014 09:27 CET | Actualizado 27/03/2014 09:27 CET

Abdelfatah al Sisi, el jefe del Ejército en Egipto, deja su cargo para presentarse a las elecciones

EFE

El jefe del Ejército egipcio y ministro de Defensa, Abdelfatah al Sisi, formalizó este miércoles su abandono de la carrera militar para concurrir como civil (como exige la Constitución) a las elecciones presidenciales, para las que es el gran favorito.

Vestido todavía con uniforme militar, Al Sisi ofreció un discurso televisado en el que dijo que su etapa en las Fuerzas Armadas ha terminado.

Como un "soldado a las órdenes del pueblo" se presentó el hasta ahora mariscal, quien finalmente anunció su candidatura presidencial, después de varios meses insinuándolo en medio de la expectación popular.

Al Sisi explicó que entró en el estamento militar hace casi 45 años, donde ocupó distintos puestos de responsabilidad como el de jefe de la Inteligencia Militar, y que ahora vuelve a ser un civil para intentar "defender al pueblo" al frente del país.

"Quiero hablaros directamente desde el corazón, como siempre, para deciros que me quiero enfrentar a los retos que este pueblo me ha puesto delante y me ha pedido", dijo en su habitual tono paternalista.

"ACABAR CON EL TERRORISMO Y EL MIEDO"

"Este es mi ultimo día vestido con este uniforme, pero seguiré luchando por este país para acabar con el terrorismo y el miedo, no solo aquí, sino en toda la región", afirmó Al Sisi, quien advirtió de que los egipcios están "amenazados por terroristas que quieren derrotarlos".

Desde la destitución militar del presidente islamista Mohamed Mursi el pasado 3 de julio, las autoridades han declarado la guerra al terrorismo y han perseguido a los Hermanos Musulmanes, muchos de cuyos líderes y miembros han sido arrestados y enjuiciados.

En su primera reacción al anuncio, la cofradía islámica aseguró en su web que la candidatura de Al Sisi "demuestra la conspiración que hay contra la legitimidad constitucional" y evidencia que el derrocamiento de Mursi fue un golpe de Estado.

En caso de ser elegido presidente, el que fuera jefe del Ejército desde agosto de 2012 -designado por el propio Mursi- prometió "estabilidad, seguridad y esperanza" para Egipto, aunque reconoció que ese objetivo es "complicado" y que él no puede "hacer milagros ni prometer cosas irreales".

Frente a la profunda crisis política, económica y social que atraviesa actualmente el país, "los egipcios se merecen una realidad mejor viviendo con dignidad y en libertad, con derecho a encontrar trabajo, educación, comida y vivienda", señaló.

DERROCAR A MURSI, "DECISIÓN DE URGENCIA"

Además de llamar a la unidad nacional para reconstruir Egipto, Al Sisi justificó como una "decisión de urgencia" el plan de transición trazado por el Ejército tras derrocar a Mursi.

Este plan establecía una nueva Constitución, que fue aprobada en referéndum en enero pasado e impide a un militar convertirse en presidente del país, y la convocatoria de comicios presidenciales y legislativos.

El mariscal explicó que presentará un programa electoral con una "visión clara en busca de un país democrático" que recupere peso internacional, sin injerencias extranjeras en sus asuntos internos.

Casado y con cuatro hijos, Al Sisi está considerado "el hombre fuerte" de Egipto y parte como favorito en las elecciones, aprovechando la buena imagen que proyecta en gran parte de los egipcios por su papel estelar en el derrocamiento de Mursi.

A sus 59 años, ha esperado a tener todo atado para asegurarse su candidatura y este miércoles presidió su última reunión al frente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, en la que también participó el presidente interino del país, Adli Mansur.

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