INTERNACIONAL
21/06/2014 13:18 CEST | Actualizado 21/06/2014 20:38 CEST

El mensaje del papa Francisco contra la mafia calabresa

EFE

“¡No más víctimas de la Ndrangheta!”. Así se pronunció este sábado el papa Francisco en un encuentro con sacerdotes de Cassano allo Jonio (Calabria, sur), el pueblo en el que la mafia local, la Ndranghetta, asesinó a comienzos de año a un niño de 3 años.

Francisco animó a los religiosos a trabajar por el bien de las familias en estos momentos de crisis, informó la Santa Sede en un comunicado.

El pontífice ha asegurado que la Ndranghetta es "la adoración del mal y el desprecio del bien común", y ha asegurado que los miembros de ese tipo de grupos violentos están "excomulgados".

La mafia es un "mal" que "se combate y se rechaza" y al que "siempre hay que decirle 'no', ha subrayado Francisco, quien ha recordado que la Iglesia, "que está tan empeñada en educar las conciencias, debe esforzarse siempre y cada vez más para que el bien prevalezca".

El papa llegó a primera hora de la mañana a Calabria para visitar primero la cárcel de Castrovillari, donde cumple condena el padre del niño que fue asesinado por la mafia local por un ajuste de cuentas, según establecieron entonces los investigadores.

El pasado 20 de enero, se encontró el cuerpo carbonizado de Nicola Campolongo, al que se conocía como "Coco", junto con los cadáveres de su abuelo y la nueva compañera sentimental de éste, dentro de un coche en medio de un campo a las afueras de Cassano.

El suceso conmocionó a Italia y también al pontífice argentino quien pidió a los responsables que se arrepintieran de sus delitos, durante un encuentro que mantuvo con víctimas de la mafia.

Ahora, cinco meses después, Francisco ha decidido visitar el pueblo para condenar in situ las acciones de estas organizaciones criminales y pedir a los responsables que pongan fin a sus actividades delictivas.

UN ENCUENTRO SORPRESA

Tras su visita a la cárcel de Castrovillari, donde el papa intercambió unas palabras con los familiares de "Coco", un acto que no estaba previsto en su programa inicial, el obispo de Roma se dirigió al hospicio "San Giuseppe Moscati" en el pueblo de Cassano para saludar y conversar con los enfermos ingresados en este centro.

Después, el pontífice argentino mantuvo un encuentro sacerdotes y religiosos. "Os animo a seguir trabajando con la familia y por la familia. Es un trabajo que el Señor nos pide hacer de un modo particular en este tiempo, que es un tiempo difícil tanto para la familia como institución, como para las familias a causa de la crisis", afirmó.

Durante su discurso, el obispo de Roma instó a los sacerdotes a mantenerse unidos y a desarrollar su labor al servicio de la Iglesia, huyendo de "la cultura subjetiva actual que ensalza el 'yo' hasta idolatrarlo", dijo.