INTERNACIONAL
14/09/2014 11:44 CEST | Actualizado 14/09/2014 11:44 CEST

El gesto del papa: Francisco casa a una madre soltera

AFP

El papa Francisco ofició este domingo los primeros matrimonios de su pontificado al casar a veinte parejas a las que recordó que esta institución es un "símbolo de vida real, no de ficción" por lo que, además de alegrías, también habrá dificultades pero, según explicó, eso es lo que la hace "humana".

Estas fueron las palabras de la homilía que el pontífice argentino pronunció antes de casar a estas cuarenta personas pertenecientes a la diócesis de Roma.

Entre las 20 parejas que contrajeron matrimonio está la formada por Gabriella y Guido, de 56 y 49, quienes estuvieron acompañados por la hija de la primera.

Gabriella ha sido una madre soltera y Guido contrajo matrimonio en el pasado si bien posteriormente fue declarado nulo por el tribunal eclesiástico de la Santa Rota, según el diario La Repubblica. La mujer, de 48 años y madre de una hija, considera que su elección para formar parte de esta ceremonia es una respuesta al sentirse "imperfectos" y una indicación clara para "ser perseverantes en el crecimiento constante de la fe".

"Es la realización de un sueño más allá de cualquier expectativa, casi una respuesta al nuestro "sentirse imperfectos" y una indicación de perseverar el crecimiento constante en la fe -ha asegurado en una entrevista con Europa Press-. Nunca hubiéramos imaginado que nosotros, que no somos una pareja jovencísima, pudiéramos acceder al matrimonio celebrado por el Papa Francisco".

"NO ES UN CAMINO FÁCIL..."

"El matrimonio es un símbolo de vida, de la vida real, ¡no es una ficción! Es la reciprocidad de las diferencias, no es un camino fácil, sin conflictos, no... porque de ser así no sería humano. Es un recorrido a veces difícil y conflictivo pero ¡esa es la vida!", dijo el papa en la ceremonia.

El papa ofició este rito un mes antes de que se lleve a cabo el Sínodo de obispos sobre la Familia que comenzará el próximo 5 de octubre y que deberá trazar la línea pastoral en este ámbito.

En este sentido, señaló que las familias son "el primer lugar donde nos formamos como personas y, al mismo tiempo, ejercen de 'ladrillos' para la construcción de la sociedad".

Han pasado 14 años desde la última ocasión en la que un pontífice ofició de forma pública y colectiva un matrimonio, concretamente desde el año 2000, cuando Juan Pablo II impartió este sacramento a una serie de prometidos con motivo del Jubileo.

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