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11/12/2015 10:38 CET | Actualizado 11/12/2015 10:38 CET

El acuerdo de la COP21 pasa de 939 corchetes a 367 [y eso es buena señal]

Reuters

"Hay que prepararse para trabajar sin parar esta tarde, esta noche y mañana". Esto es lo que dijo Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores francés el miércoles 9 de diciembre, en la recta final de la COP21.

Aunque los últimos momentos de la cumbre sean decisivos, el presidente de la COP21 tiene mucha confianza en este nuevo proyecto de acuerdo, presentado cuatro días después de que los negociadores técnicos llegaran a otro acuerdo.

El ministro francés ha confirmado que se han resuelto varias cuestiones importantes, pero que aún quedan "tres puntos" por tratar en una "larga noche". Entonces, ¿dónde está el acuerdo sobre el clima? ¿Está a la altura de las expectativas?

Un acuerdo [no lo suficientemente] recortado

Antes de entrar en detalles, cabe señalar que el texto se volvió a revisar una vez más el pasado sábado (cuando ya había sido descartado antes). Es entonces cuando el acuerdo se redujo de 48 a 29 páginas. La reducción es más evidente en el número de corchetes y de opciones, que indican que el párrafo no ha alcanzado la unanimidad por parte de los 195 Estados. "Se han eliminado tres cuartas partes de los corchetes", anunció Laurent Fabius. El HuffPost Francia ha hecho cálculos: en realidad ha sido un poco más de un tercio (de 939 corchetes a 367), pero es un paso adelante.

El número de veces que aparece el término "opción", que hace referencia a los distintos apartados que podrían aplicarse más adelante (y que a veces son contradictorios), también ha disminuido. Sin embargo, algunas secciones siguen siendo incomprensibles.

Pero los números no lo son todo. "Es cierto que hay una menor cantidad de corchetes, menos opciones, pero los participantes siguen siendo incapaces de hacer frente a los grandes problemas de justicia e igualdad", critica Célia Gautier, de la ONG francesa Réseau Action Climat (Red de Acción sobre el Clima).

Nos podemos centrar en los puntos del acuerdo que sí han avanzado… y en aquellos cuyas opciones todavía se están negociando.

El núcleo del acuerdo: la reducción del calentamiento global

Sobre este tema no se puede decir que las cosas hayan avanzado. En la versión del acuerdo del sábado, la limitación del calentamiento global varió de "por debajo de los 1,5ºC" a "muy por debajo de los 2ºC". Pero el nuevo texto del acuerdo incorpora las tres opciones que se barajaban al principio, añadiendo el menos ambicioso "por debajo de los 2ºC" para abreviar. Sin embargo, "cada vez es más probable que el límite de 1,5ºC acabe imponiéndose, pero siguen sin concretarse los métodos a seguir ni la hoja de ruta", opina Célia Gautier.

La reducción de gases de efecto invernadero

Para reducir el calentamiento global, uno de los principales métodos a seguir es la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero ("mitigación", en la jerga de la cumbre). Hasta entonces, el artículo que trataba el asunto de la reducción de gases de efecto invernadero era ininteligible: estaba repleto de corchetes, de incisos y de xxx.

Como señala Laurent Fabius, el acuerdo de este miércoles aclara esta cuestión. Sin embargo, todavía quedan dos opciones abiertas y sus respectivas subopciones. La segunda opción no es del agrado de las ONG, ya que no propone ninguna cifra como meta, simplemente habla de la "descarbonización" o de la "neutralidad climática" hasta el final de este siglo. Son palabras que no "significan nada y que preocupan", denuncia Jean-François Julliard, director de Greenpeace Francia.

La otra opción es más clara. Habla de empezar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero "lo antes posible", asumiendo que los países en vías de desarrollo no pueden llevar a cabo su transición energética al mismo ritmo que los países desarrollados. Todo con el objetivo de conseguir cero emisiones a finales (o mediados) del siglo XXI.

Pero hay un pequeño problema: un corchete. "En ese apartado hay dos posibilidades: bien una reducción de los gases de efecto invernadero del 70% al 95% en 2050 o bien una reducción del 40% al 70%", explica Matthieu Orphelin de la Fundación Nicolas Hulot. La brecha todavía es demasiado grande y, de hecho, se corresponde con la de los objetivos de 1,5ºC o 2ºC.

La financiación

El apartado que trata la financiación a los países en vías de desarrollo (con los objetivos de reducir las emisiones de CO2 y de ayudar a que se adapten al calentamiento) ha sido uno de los puntos más controvertidos del acuerdo. En él, los países participantes han considerado esencial el compromiso de proporcionar mil millones acordado en la conferencia de Copenhague.

El sábado todavía quedaban 18 opciones en el artículo que trata sobre la financiación. El miércoles, solamente había 9. Sin embargo, aún quedan muchas cuestiones por responder. "No está claro si esta financiación se hará en forma de préstamo o de regalo", se preguntó Nicolas Hulot después de la conferencia de Laurent Fabius. "Hay muchas opciones sobre la mesa, no hay nada cerrado, es el momento de la verdad", afirma Armelle le Comte de la ONG Oxfam.

La cláusula de revisión

Uno de los objetivos del acuerdo es establecer una cláusula de revisión para que los Estados se reúnan regularmente para revisar el progreso y reafirmar sus compromisos con la reducción de emisiones de CO2. "Estamos muy cerca de acabar de elaborar el marco de transparencia", ha declarado Laurent Fabius.

Las ONG reconocen los avances, pero se mantienen prudentes. Si los países acuerdan realizar un ciclo de revisión cada 5 años, parece que las negociaciones van por buen camino (y todavía no se ha conseguido dicho acuerdo), pero sigue existiendo el problema fundamental del principio. "Se estima que los primeros resultados salgan a la luz en 2024 (o en 2023, según el nuevo acuerdo), y eso es demasiado tarde", advierte Matthieu Orphelin, portavoz de la Fundación Nicolas Hulot. Y si se mencionan 2018 y 2019 como las fechas límite, adaptándose a lo que exigen las ONG, se indican entre corchetes.

La tecnología

Ha sido uno de los puntos clave defendidos por François Hollande. "Este asunto [...] también supone un gran reto tecnológico: supone no tener miedo de compartir la tecnología. Esto es lo que, desde mi punto de vista, determinará el éxito o el fracaso".

Con respecto a esta cuestión, los países van por buen camino. En el artículo que aborda este tema "hay pocos corchetes y pocas opciones, los párrafos son más cortos. Los países han logrado comprometerse", opina Michael Jacobs, asesor especial del proyecto global New Climate Economy y ex asesor de Gordon Brown.

Por otra parte, Michael Jacobs, que también es profesor de Ciencias Políticas y de Economía, está "muy impresionado" por el despliegue de la conferencia de París. Esperemos que esta impresión siga vigente.

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Este post fue publicado originalmente en la edición francesa del 'HuffPost' y ha sido traducido del francés por Irene de Andrés Armenteros

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