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10/03/2016 10:53 CET | Actualizado 11/03/2016 10:51 CET

Lanzarse a la profesión de moda: los valientes

Más de 60 jóvenes refuerzan sus habilidades y mejoran su empleabilidad en las Lanzaderas de Empleo de Madrid (Retiro, Usera y Vallecas), impulsadas por la Fundación Santa María la Real, la Fundación Barclays y la Agencia para el Empleo del Ayuntamiento en una nueva estrategia público-privada en la lucha contra el desempleo juvenil.

Las ocho. ¿Pero ya es de día otra vez? Israel Candil se levanta casi de manera automática al primer toque del despertador. Cada mañana lucha una batalla desigual contra el tiempo. De un lado él: 28 años, desempleado de larga duración, formación académica básica y un postgrado en supervivencia. Del otro, los malditos días, meses y años que se arrastran lentamente en el calendario. Y, entre medias, el teléfono que no suena, los e-mails enviados a destinatarios sin respuesta y el ansiado empleo que nunca llega. Suma la desmotivación y sigue la frustración.

Isra, como prefiere que le llamen, desayuna rápido: no permite que la rutina se le atragante. Sale disparado de su domicilio y, tras 45 minutos de viaje en tren, por fin llega a su destino. Pero su parada no es una obra, ni una oficina. El enclave se llama Lanzadera de Empleo de Usera.

EL EQUIPO ES LA CLAVE

La primera vez que entró en ese edificio de ladrillo era un pintor y profesional de la construcción sin mayor aspiración que la de sobrevivir. Hoy, cuenta con un plan de empresa para crear un sello discográfico independiente. Las razones de ese giro tan inesperado empezaron a gestarse en noviembre, cuando decidió sacrificar el “yo” por el “nosotros”. El proyecto Lanzaderas aterrizaba por primera vez en la capital, en Retiro, Puente de Vallecas y Usera, con el objetivo de combatir el desempleo juvenil.

La filosofía de la propuesta es tan sencilla como innovadora: agrupar a jóvenes desempleados, con perfiles heterogéneos, para que, orientados por un coordinador, se ayuden mutuamente a mejorar su empleabilidad. El compromiso, la solidaridad y la ilusión sirven de fuerza de cambio, tanto a nivel personal como profesional.

“Ser participante de una Lanzadera requiere compromiso. Tener 20 personas detrás de ti apoyándote te ayuda a ser más responsable”, comenta Gertrudis Troncone, diseñadora gráfica e integrante de la Lanzadera de Usera.

“Personas que restauran a personas”. Así lo califica el artífice de esta iniciativa, el dibujante y arquitecto y presidente de la Fundación Santa María la Real, José María Pérez “Peridis”.

YA NO ESTÁN SOLOS

Ahí radica el éxito de este programa, que ayuda a romper el muro de la soledad y el desaliento que golpea duramente al desempleado.

“Cuando estás solo, el mercado laboral parece totalmente inaccesible. Únicamente puedes escribir a las empresas y esperar a que te respondan. Personalmente, era desesperanzador. Aquí, entre todos, tenemos contacto directo con los reclutadores y nos hemos dado cuenta de que son personas como nosotros, de que los procesos de selección son, en realidad, cosa de dos”, asegura Cristina Lozano, tecnóloga de alimentos y participante de la Lanzadera de Retiro.

Como ella, quienes experimentan el espíritu de “todos para uno” de una Lanzadera, terminan convirtiendo sus debilidades en fortalezas y la desilusión, en empoderamiento.

ACOMPAÑADOS POR UN COACH

La mayoría de los integrantes recuerdan un sentir común cuando expresan cómo accedieron al proyecto: ataviados de miedo y desconocimiento de su propia valía y con la sensación de sentirse “pequeñitos” frente al resto. En esas circunstancias, cuenta la coordinadora de Usera, Ana María Gordo, “se corre el peligro de convertirse en invisibles, de volverse personas solitarias e incomprendidas, con una nube mental que enturbia todo su talento”.

La lanzadera ha supuesto un acompañamiento, un bastón en el que apoyarse cuando acecha el desánimo. “Ahora me doy cuenta de que no soy la única sin empleo. No es que yo no valga o sea culpa mía”, explica Rut Contero, historiadora del arte experta en eventos, participante de la Lanzadera de Usera.

Las dinámicas de inteligencia emocional ayudan a reconstruir la autoestima. Una vez reforzada la confianza, el siguiente paso es un intenso examen interior y exterior para construir una marca personal. Es la “tarjeta de visita” que cada participante presentará en los procesos de selección. Patricia Moreno, psicóloga, del equipo de Usera, afirma: “profesionalmente, la experiencia me ha aportado dignidad y visibilidad. Llegué sin ilusión y ahora voy con ella a todas partes”.

LO CONSEGUIDO

Esa motivación funciona y las cifras hablan por sí solas. Con una tasa de inserción laboral del 60%, las lanzaderas son un trampolín tanto para los que buscan empleo por cuenta ajena como para aquellos que se atreven a embarcarse en un proyecto propio.

“Tras mi paso por la Lanzadera he aprendido a no menospreciarme, a creerme lo que valgo y demostrarlo. De cinco entrevistas me cogieron en tres, y tuve que seleccionar una. Es algo que nunca me había pasado”, comenta María Vicario, especialista en marketing digital y ex participante de la Lanzadera Retiro que ya se encuentra trabajando.

No son pocos los participantes que llegan a las Lanzaderas con una idea innovadora que revolotea en sus mentes. Una vez más, el coordinador se enfunda el traje de facilitador para ayudar a convertir ese sueño en un plan de empresa. “Sin la Lanzadera no sabría ni cómo empezar a hacer mi plan de empresa. Me faltaba seguridad, pero al estar rodeado de un equipo tan valioso ha sido todo mucho más fácil”, asevera José Manuel Sánchez-Crespo, de la Lanzadera de Usera.

¿Y cuando acabe la Lanzadera? Silvia López, formadora en calidad y seguridad alimentaria, integrante de la Lanzadera de Vallecas, lo tienen muy claro. “Me queda seguir descubriéndome, porque sé que tengo muchas cualidades. Ya sé cómo combatir mis miedos. He iniciado un camino y ya no miro atrás, pase lo que pase”.

¿CÓMO FUNCIONAN LAS LANZADERAS?

“Uno cree que sabe exactamente cómo buscar trabajo en los típicos portales de empleo, cómo responder en una entrevista, pero a la hora de la verdad, no es así”, dice Sofía Guaita, química y participante de la Lanzadera de Retiro.

Entrenar una nueva búsqueda de empleo más organizada y coordinada, más acorde al mercado actual y las necesidades de las empresas es el objetivo de las Lanzaderas. Para ello, su funcionamiento es similar a una empresa.

Sus participantes se distribuyen por departamentos. Cada uno tiene unas tareas asignadas (búsqueda de ofertas para todos los participantes, rastreo de empresas, preparación de intermediaciones, comunicación, etc ), lo que hace que la búsqueda sea más completa y conlleve nuevas oportunidades.

Todos trabajan conjuntamente para reforzar competencias que permitan su desarrollo profesional y personal. El objetivo, según el coordinador de la Lanzadera de Retiro, Javier Cortecero, es que cada persona termine el programa con la sensación de mejorar como profesional, tanto en aptitudes como en actitud.

Texto elaborado por los periodistas Angel González, Ricardo Blanco y Pilar Arias, integrantes de las Lanzaderas de Empleo de Retiro y de Usera. Imágenes de la fotógrafa Cristina María Jiménez Lalana, integrante de la Lanzadera de Empleo de Vallecas.

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