INTERNACIONAL
10/04/2016 10:01 CEST | Actualizado 10/04/2016 11:50 CEST

Stuart Holland, el profesor que tiene un plan para salvar a Europa de la destrucción

ARPA EDITORES

Si echas una mañana con Stuart Holland (76 años) en un hotel del madrileño barrio de Chamberí revientas de un plumazo la teoría de los seis grados de separación con toda la población europea. Irónico, apasionado, afilado e inmodesto, este exdiputado laborista y profesor universitario ha trabajado con políticos de media Europa como Harold Wilson, Charles de Gaulle, Jacques Delors, Willy Brandt, Andreas Papandreu, António Guterres o Jean-Claude Juncker, y conoce la Unión Europea (UE) no como un experto bien leído en la materia, sino como artífice de su construcción. Holland no puede con la hegemonía alemana que ha impuesto la austeridad desde el inicio de la crisis. "Lo que tenemos ahora [la austeridad] es una injusticia absoluta y podría destrozar la UE por completo", dice parafraseando la idea de Adam Smith de que una sociedad puede sobrevivir un tiempo con cierto nivel de injusticia, pero la injusticia absoluta la destruirá por completo. Este economista asegura sin embargo que aún se puede salvar el barco y él sabe cómo hacerlo: con bonos emitidos por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que no requieren crear nuevas instituciones y no cuentan en la deuda nacional.

"El filósofo Hans Vaihinger, que influenció a [Sigmun] Freud y [Carl] Jung, dice que se construyen 'ficciones prácticas' que pueden durar generaciones", cuenta Holland, que tira de historia, teoría política, economía, filosofía y hasta de psicología, lingüística y neurociencia para explicar por qué nos hemos creído que la austeridad era innegociable. Ha calado el supuesto efecto desplazamiento (crowding out) que la inversión pública causa en el sector privado, como postuló Milton Friedman, y que Holland considera "una sandez". "El gasto público sostiene al sector privado", afirma, y repasa por ejemplo cómo los hospitales públicos en realidad están construido por empresas privadas, igual que todo su equipamiento o los medicamentos que se utilizan. Inversión pública que genera ingresos privados que a su vez genera empleo y beneficios públicos a través de impuestos, como explicaba Keynes.

También recurre a los estudios sobre psicología infantil de Melanie Klein sobre la "identificación proyectiva" y al libro de Friedrich Nietzsche The Genealogy of Morality para explicar que en "esta Europa en crisis Alemania por primera vez ha sido capaz de desplazar -es muy difícil negarlo- los horrores del holocausto". "Lo ha ido moviendo de la agenda y ha logrado hacer esta identificación proyectiva de que es virtuosa y la culpa de la crisis es del resto. Esto está relacionado con la palabra Schuld, que en alemán y neerlandés significa deuda y culpa". Como contaba Nietzsche en su libro, en la Edad Media, si un deudor no podía pagar a su acreedor, este le castigaba brutalmente por esa deuda-culpa. "Eso, de alguna forma, puede ser una descripción periodística actual de lo que Wolfgang Schäuble y Jeroen Dijsselbloem le hicieron a Syriza. No les interesaban las negociaciones. Dijsselbloem, que se supone que es un socialdemócrata, se negó a hablar de la modesta propuesta".

"Esta hegemonía política y económica es un verdadero desastre. Es como la primera frase del libro [Contra la hegemonía de la austeridad, que acaba de publicar con Arpa Editores]: 'Europa fue la cuna de la democracia, pero va camino de convertirse en su tumba".

LA "MODESTA PROPUESTA"

Una modesta propuesta para resolver la crisis de la zona euro es un plan que firmó junto al exministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis -y la colaboración de James K. Galbraith-, aunque como él mismo confiesa, ni "Yanis" ni él son modestos.

Dentro del paquete de cuatro medidas que plantean, está su propuesta de impulsar la recuperación mediante eurobonos del BEI, a modo de remake europeo del New Deal de Franklin D. Roosevelt. Por su experiencia de asesor se ha dado cuenta de que muchos ministros de finanzas no saben que tienen esa posibilidad para pedir crédito y financiar áreas como la educación, sanidad, medio ambiente, regeneración urbana (lo cual puede significar cualquier cosa, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad urbana) y la tecnología sin que se les acumule en la deuda nacional.

Cuando él se enteró de este detalle -porque se lo contó el propio director del BEI-, fue "como haber encontrado oro, pero sin tener que usarlo para respaldar una moneda o la recuperación europea. Pero no lo publicitaban. Los bancos centrales lo saben, pero si llega un gobierno radical o progresista, no le cuentan al ministro: "Oye, ¿sabes que si pides al BEI no te cuenta en la deuda nacional?

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El New Deal a la europea es una idea que Holland defiende desde que en noviembre de 1993 publicó un informe encargado por Delors como base para su Libro Blanco para el Crecimiento, la Competitividad, y el Empleo. Con un equipo de 16 personas desarrollaró un plan para crear 12 millones de empleos -cuando entonces el paro registrado en la UE de 12 Estados miembro era de 17 millones-. Consistía en tres vías: "Primera, inversión social financiada por bonos que no cuentan para la deuda nacional; segunda, reducción de las horas de trabajo como un derecho ciudadano europeo; y tercera, empleo intensivo en el sector social, lo que significa más profesores y clases más pequeñas, más personal sanitario y menores listas de espera".

"Algunos alemanes me han preguntado: ¿y si cae el BEI? ¡Qué pregunta más idiota! No ha quebrado nunca desde 1958. ¿Qué más pruebas hacen falta? Tiene una calificación de triple A y más de dos tercios de todos los recursos de la Comisión".

Holland se enciende de vez en cuando, sobre todo cuando piensa en la Comisión Europea y el Consejo [con el Parlamento Europeo ni se molesta y solo dice que "no es un Parlamento, porque no propone, solo se opone"]. ¡Es devastador ver lo que hicieron en el New Deal en los primeros 100 días y lo que la Comisión y el Consejo no ha hecho en siete años!", dice enfadado, y apuntala su plan con un dato: "Roosevelt consiguió reducir el desempleo del 22% al 9% en siete años".

CÓMO SALTARSE LA DOMINACIÓN ALEMANIA

Uno de los mayores errores de la construcción europea, según Holland, es la burocracia. "El sistema que cree que ha conseguido el más alto nivel de grandeza en realidad niega la democracia, lamentó Max Weber. Y eso es exactamente lo que ha pasado con la Comisión Europea".

"Si miras en la web del Consejo o de la Comisión, dicen que las decisiones en el Consejo se toman por mayoría cualificada. ¡Tonterías! No se toma ninguna decisión si no es por unanimidad -dice enfadado-. A los estudiantes les están engañando". Y ahora lo que está pasando, según cuenta, es que "la Comisión debe formular propuestas que después se someten a todos los Estados miembro, pero en realidad no se somete nada hasta que lo aprueba Berlín".

Hay un mecanismo conocido como "cooperación reforzada" que permite sin embargo tomar decisiones y que algunos Estados miembro se mantengan al margen si quieren. Se creó para el euro, pero Alemania, junto a otros Estados, lo está recuperando para tratar de poner en marcha un impuesto a las transacciones financieras y saltarse así la oposición de David Cameron al proyecto. A su vez, el documento que acordó el Consejo para hacer concesiones a Reino Unido y evitar el Brexit -una salida que por cierto Holland considera bastante posible-, hace también referencia a este mecanismo.

"Giscard dijo que era un instrumento de último recurso. Chorradas. Debería ser el instrumento de primer recurso", dice el economista, que propone saltarse a Merkel mediante la cooperación reforzada impulsada por varios países que se opongan a la austeridad y que pongan en marcha los eurobonos para la recuperación. Cree que Portugal, Francia, quizás España si gobierna la izquierda, y otros, podrían promoverlos.

Holland abre su libro con una cita de Adam Smith: "No es un buen ciudadano quien tampoco anhela promover, por todos los medios a su alcance, la prosperidad del conjunto de la sociedad". Este el mensaje del autor a la ciudadanía, a la que le gustaría ver por miles en la calle "protestando contra la obscenidad de esta austeridad. Y empujando a los Gobiernos a buscar alternativas que son completamente factibles".

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