POLÍTICA
06/02/2018 09:40 CET | Actualizado 06/02/2018 10:36 CET

Un superviviente de Tarajal: "Disparaban a bocajarro a los que estaban en el agua"

Hervé nunca podrá olvidar "los cuerpos ahogados tumbados en la playa" de El Tarajal.

Hervé trató de entrar a Ceuta hace justo cuatro años; lo que recuerda de aquel 6 de febrero es que "la Guardia Civil estaba disparando a bocajarro sobre la gente que estaba en el agua", y lo que nunca podrá olvidar, porque aún los ve, son "los cuerpos ahogados tumbados en la playa" de El Tarajal.

"Salimos aquella mañana alrededor de las 5 para intentar pasar a Europa vía Ceuta, y cuando ya se veía el agua, había dos policías de la Guardia Civil, uno en el mirador y otro que patrullaba en la parte baja", rememora este joven camerunés cuando se cumple el cuarto aniversario de la tragedia en la que 15 inmigrantes perdieron la vida.

Entonces tenía 22 años y ya había intentado muchas veces alcanzar su sueño; ese día, aunque no sabía nadar, fue uno de los primeros entre un grupo de alrededor de 200 personas que se lanzó al agua para superar el espigón que separa el territorio marroquí del español.

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EFE
Los buzos de la Guardia Civil recuperan los cuerpos de los migrantes, hace cuatro años.

"Nos veía bien"

"Cuando llegamos nos lanzamos al agua, y el policía que estaba abajo comenzó a lanzar gas lacrimógeno, que comenzó a hacer espuma en el agua y ahogó a muchos de mis acompañantes, y éste disparó a bocajarro a los que estaban en el agua". "Estaba a un metro y medio de altura por encima nuestro, de manera que nos veía bien", asegura.

Tras intentar alcanzar la valla casi medio centenar de veces, Hervè logró llegar a Tarifa en una zodiac en abril de 2015. Hoy, mientras espera, con el apoyo de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que se resuelva su solicitud de asilo, ha querido contar por primera vez su historia como homenaje a sus amigos que fallecieron aquella mañana.

"Gritábamos desde el agua, gritábamos por socorro, y entonces la Guardia Civil se acercaba. Y pensamos: Está bien, vienen a salvarnos, van a recogernos del agua"; sin embargo, se percató de que los agentes estaban en realidad "golpeando a los que estaban más cerca" desde su zodiac. "Y en ese lugar nos dimos cuenta de que había cinco muertos, cinco cuerpos que flotaban", prosigue.

Los que sabían nadar "entraron a recoger los cuerpos y los tendieron en la playa"; mientras, "un responsable de la guardia civil española abrió la barrera para hacer salir a los 23 que habían podido llegar".

Al llegar a la ciudad advirtieron "que más hermanos" habían desaparecido. "Seguramente el agua les debió llevar muy lejos", aprecia.

Hervé conocía a todos los fallecidos: "Hemos pasado mucho tiempo juntos en Marruecos, casi tres años en los que hemos intentado cruzar a veces por el agua, a veces por la valla. Nos echan, volvemos, nos cansamos y cuando tenemos un poco de fuerza, vamos de nuevo".

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LightRocket via Getty Images
Manifestación en Madrid en recuerdo de las víctimas.

"¿Qué más puedo hacer yo?"

Es por ellos por los que se ha decidido a contar su historia. "Lo que pido es que se haga justicia, ¿qué más puedo hacer yo? Ya están muertos. Sé que cada uno de ellos quería venir a España para tener una vida mejor, para estar en un país en el que se respeten las leyes y estar protegidos".

Un día antes del suceso, hicieron una fiesta. "Y quería hablar de esta historia porque todavía veo los cuerpos ahogados tumbados en la playa. Es todo lo que recuerdo de ellos", lamenta Hervé, que afirma sentirse "un poco mejor al testificar".

"Pienso que la justicia tal vez pueda reparar a los padres", que "esperan algo, una carta de misericordia, una carta pidiendo perdón por parte de España, por lo que hicieron a sus hijos, porque nunca tendrán sus cuerpos". Porque "unas palabras pueden consolarles", opina.

De ahí que el archivo del caso por parte del Juzgado de Ceuta, que CEAR ha recurrido, le haya "traumatizado un poco". "Esta historia es demasiado grande para tomarla a la ligera", piensa Hervé, que define este suceso como el "más mortífero de los que atraviesan desde Marruecos a España".

"No comprendo cómo una historia tan importante como ésta, que nos afecta tanto, puede ser tan despreciada. No sé muy bien las razones. Todo lo que pido es que se haga justicia", concluye.

No al archivo judicial

Ante el archivo de la causa ordenada por el Juzgado de Ceuta sobre el caso, CEAR ha presentado un recurso de apelación para que se continúe la investigación y se pueda esclarecer las responsabilidades de lo sucedido aquella trágica mañana.

En la Comisión consideran que la decisión del archivo "cierra en falso el procedimiento", negando la posibilidad de nuevas pruebas y testimonios. Así, no se ha producido la declaración por video-conferencia de lodos testigos residente en Alemania ni tampoco se ha esperado a la remisión de las autopsias por parte de las autoridades marroquíes.

"Desde CEAR agotaremos todas las vías judiciales para que las personas que perdieron la vida en la playa del Tarajal y sus familiares obtengan justicia. Además, no descansaremos hasta que se prohíban de una vez las devoluciones en caliente, ya que es el único modo de que tragedias como ésa nunca vuelvan a producirse", afirma Estrella Galán, secretaria general de CEAR.

Además del delito de homicidio y lesiones imprudentes, el recurso de CEAR busca que se reconozca la ilegalidad de la devolución en caliente esa misma mañana de 23 personas, al margen de cualquier procedimiento legal. A pesar de que se pretendió dar cobertura legal a estas prácticas a través de la Ley de Seguridad Ciudadana, tanto organismos internacionales como el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos han señalado como ilegales este tipo de actuaciones.

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