POLÍTICA
20/11/2018 13:27 CET | Actualizado 20/11/2018 13:41 CET

Operación Kitchen: las claves para entender la avalancha de novedades sobre la caja b del PP

Un plan policial del que los jueces no saben nada, una caja llena de documentos explosivos, un chófer-confidente que fotocopia papeles...

Andrea Comas / REUTERS
Luis Bárcenas, en una de sus comparecencias ante el juez por la destrucción de ordenadores del PP.

El último gran dolor de cabeza del Partido Popular tiene que ver, otra vez, con lo que supuestamente se cocinaba en el despacho de su extesorero, Luis Bárcenas. Los llamados papeles de Kitchen, que han visto la luz gracias al diario El Mundo, han desvelado la existencia de una red policial para hacerse con documentos de quien llevó las cuentas (las claras y las opacas) del principal partido conservador y han constatado que la famosa caja b no sólo existía para los movimientos de la formación en Madrid, sino en toda España.

Aquí te explicamos en qué consistía exactamente la operación y cuáles son las novedades más importantes que arrojan los portafolios, agendas y tarjetones de Bárcenas.

La Operación Kitchen

Los papeles de Kitchen se obtuvieron en una operación policial de idéntico nombre. Se trata de un dispositivo de la Policía Nacional puesto en marcha en 2013 sin control judicial alguno, mediante el que se pretendía interceptar material de Luis Bárcenas, documentación sensible profesional y personal que guardaba en su casa y otras oficinas particulares, pero no en la sede del PP, en la madrileña calle Génova.

En este equipo trabajó, supuestamente, el polémico comisario José Manuel Villarejo, está en prisión desde noviembre de 2017 en relación con otro caso, Tándem, por los presuntos delitos de blanqueo de dinero y organización criminal.

El confidente

El objetivo de los agentes de Kitchen era hacerse con los papeles de Bárcenas aprovechando que había entrado en prisión preventiva y todo el material había pasado a estar custodiado por su esposa, Rosalía Iglesias (condena a 15 años y un mes de prisión por la sentencia del caso Gürtel, en la que su marido recibió una pena de 33 años).

Iglesias fue a trasladar unas cajas a un lugar seguro y confió para ello en su chófer de siempre, llamado Sergio Ríos, pero éste se había convertido ya en confidente de la Policía y, antes de llegar a su destino, fotocopió una caja llena de papeles y se los entregó a los agentes comandados por Villarejo.

Un nuevo vuelco judicial

Las pruebas incautadas en esta operación nunca pudieron ser utilizadas ni por los cuerpos policiales ni por la justicia, ni siquiera fueron puestas a disposición de la Audiencia Nacional, que en ese instante investigaba tanto la fortuna injustificada de Bárcenas como la presunta financiación ilegal del PP. De hecho, ahora, ante las informaciones de El Mundo, el juez del caso Bárcenas ha pedido al Ministerio del Interior un informe urgente al respecto. Reclama que "a la máxima urgencia" le remita un informe "completo" sobre la Operación Kitchen y "en particular en lo relativo a sus objetivos, preparación, aprobación, ejecución, reporte, supervisión y control, etc.".

Como quiera que sigue abierta la investigación contra Villarejo por otro juez en la misma Audiencia Nacional, también en esta causa se ha abierto un expediente paralelo para analizar la nueva documentación y ver el papel jugado en la trama por el manijero de las cloacas del Estado.

Lo que tenía la caja

Las pruebas reunidas gracias a esta caja demuestran la presunta financiación irregular del PP a nivel nacional, no sólo en la Comunidad de Madrid, y la cooperación de la tesorería nacional de la formación para blanquear las donaciones obtenidas de forma ilícita -en negro- por sus líderes, con el objetivo de evitar los controles legales.

Según El Mundo, estos los documentos que finalmente demostrarían, entre otros, la contabilidad en B del PP en Galicia; los contratos suscritos del PP en relación con las actividades de formación en Valencia, o las notas y facturas que señalaban que las campañas electorales de Madrid habían sido financiadas de forma irregular.

Estos son algunos de los papeles más llamativos:

  • Una carta manuscrita del exsecretario de Organización del PP gallego en la que se remitía información que demostraba la contabilidad oculta del partido en dicha comunidad autónoma, además de los papeles en los que había tratado de borrar su nombre para no dejar constancia de su conocimiento sobre dichas operaciones.
  • Otra carta de Pablo Crespo, número dos de la Gürtel, en la que le enviaba una serie de facturas por importe de 216.000 euros relacionadas con las campañas electorales del PP de Madrid, de las que se hizo cargo Génova. "Este documento integra un rosario de anotaciones, ingresos bancarios y presupuestos de campaña modificados del PP en la capital de España", añade el diario.
  • Anotaciones variadas de aportaciones de dinero en efectivo por parte de empresarios a Fundescam (la entidad utilizada por el PP madrileño para recaudar fondos y sortear los límites legales establecidos para las campañas). Junto a ellas, referencias del extesorero a pagos que Bárcenas afirma que fueron hechos bajo cuerda, librados al exalto cargo del PP madrileño Jesús Pedroche para sufragar vallas publicitarias de las campañas de principios de los 90. También hay notaciones de pagos en negro para un acto puntual de Nuevas Generaciones.
  • Numerosos tarjetones escritos de puño y letra de Bárcenas, con jugosa información: hay referencias de pagos de la caja b que aluden a una vivienda que utilizó el expresidente del Gobierno José María Aznar en Madrid y a la boda de su hija en El Escorial, a servicios del exasesor electoral del expresidente Mariano Rajoy y esposo de la diputada Celia Villalobos, Pedro Arriola, y donaciones de empresas como El Corte Inglés, de 10 millones de pesetas (unos 60.000 euros) y una entrega de 300.000 euros en efectivo del constructor Juan Miguel Villar Mir al extesorero popular Álvaro Lapuerta.
  • Y un mensaje de teléfono que envió Bárcelas al entonces ministro del Interior popular, Jorge Fernández Díaz, nunca respondido, que decía: "¿Qué estás haciendo con el tema que he hablado con el presidente?". Se refería, al parecer, a "las gestiones que había pedido a la dirección del partido para que la Unidad de Delincuencia Económica de la Policía (Udef) rectificara sus informes, en los que le vinculaba con los pagos de Gürtel bajo el pseudónimo de Luis El Cabrón", escribe El Mundo.

¿Y Cospedal?

Entre las tarjetas hay una que incluye la anotación "Amper-Ignacio López del Hierro", que es el nombre de la empresa de la que era consejero el marido de María Dolores de Cospedal, que ha abandonado recientemente su escaño y sus cargos en el partido tras aparecer en unos audios en los que hablaba con Villarejo. El Mundo aclara que "más allá de las anotaciones de Bárcenas no se ha podido acreditar que realizara pagos opacos al partido".

No obstante, el juez que ya está investigando la operación Kitchen destaca en su petición a Interior que, según estas revelaciones periodísticas, entre los papeles interceptados había varios contratos entre el PP y empresas proveedoras que sirvieron para financiar irregularmente el partido y que algunos de esos acuerdos los vinculaba Bárcenas a "imposiciones" de la exsecretaria general del PP, "para beneficiar a su entorno directo".

No hay dimisiones

Ya no gobierna el PP, ya no hay nadie de los que aparecen en los papeles ocupando cargos en la administración, pero sigue habiendo un hombre, Ignacio Cosidó, que mantiene su plaza de senador y al que salpica esta trama, como exdirector de la Policía Nacional que fue entre 2011 y 2016.

Sin embargo, ya ha dejado claro que no va a dimitir por la Operación Kitchen, como le están pidiendo los demás partidos con representación parlamentaria. Cosidó está convencido de que se ha puesto en marcha una "campaña" contra él basada en informaciones que "en muchos casos" no son ciertas ni "rigurosas" para tratar de implicarle con Villarejo. "No tengo en la cabeza todos los papeles publicados, pero diría que no. No [los vi], ni participé en esta investigación, de ninguna de las maneras", sostiene.

Según dijo ayer, durante los cinco años que dirigió la Policía no tuvo relación alguna con este comisario, ironizando incluso con los periodistas, diciendo que la relación "más íntima" que ha mantenido con él es la querella que le interpuso el policía ahora encarcelado.

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