POLÍTICA
03/12/2018 19:12 CET | Actualizado 03/12/2018 19:12 CET

La vox más extrema de Sevilla

La resaca electoral en Los Remedios, el barrio hispalense que más ha apoyado a Vox.

ANTONIO RUIZ VALDIVIA
Un cartel de VOX en el barrio de Los Remedios de Sevilla.

Sevilla se despertaba este lunes extraña. El primer día de algo que todavía no se sabe exactamente qué será. Pero se acabó la hegemonía del PSOE andaluz. Y llega por primera vez a un Parlamento autonómico una formación de extrema derecha, Vox. Es el arranque de un ciclo incierto y que ha hecho que más de uno durmiera muy mal la pasada noche (y otros muy bien).

Sevilla y sus puentes sobre el Guadalquivir. Y cuando uno cruza el de Los Remedios se da de bruces con que la mayoría de los edificios están adornados con banderas de España (y también de santos). Esa España de los balcones rojos y amarillos.

Este domingo, este barrio de Los Remedios se convirtió en el principal feudo de Vox en la capital andaluza. Fue el segundo partido más votado allí (muy cerca del PP) y cosechó el 24,66% de las papeletas (un crecimiento brutal respecto al 3,18% que reunió en los comicios autonómicos de 2015). Un distrito en el que las tres derechas suman casi el 83% de los votos.

Este lunes los vecinos seguían su vida normal, entre compras y cafés por la mañana. Un barrio alejado del tópico de que los votantes de Vox se acercan al partido solo por la inmigración. Las calles se ven llenas principalmente de señoras con buenos bolsos y con looks casi de ir a cazar. Mucho tinte rubio, chaleco verde y logos bien visibles.

Pilar acaba de bajar a hacer unos recados. Con su chaqueta achanelada y sus grandes gafas de sol, confiesa esta mujer de setenta años: "Este es un barrio de derechas". Y muestra su indignación con lo que está pasando en la España de Pedro Sánchez: "Todo una vergüenza, está a tortas con todos". "Es un impresentable", dice sobre el líder socialista.

ANTONIO RUIZ VALDIVIA
Pilar, de lejos.

En sus impresiones se mezcla ese caldo de cultivo que ha llevado al subidón de Vox, que ha llegado a sumar 12 escaños en el próximo Parlamento andaluz. Se mezcla la política nacional con la local y la autonómica. "En este barrio tienes que ir mirando el suelo, los socialistas no hacen nada", señala, y matiza: "Sólo cuando llega la Feria". Y es que junto a los Remedios se celebra la famosa Feria de Abril, cuando llegan miles de personas a bailar y beber entre farolillos.

"Ni la Junta ni el ayuntamiento", recalca en sus críticas, además de señalar que ahora lo importante es "que tiene que haber unión entre la derecha". "Cuarenta años los mismos", dice desesperada sobre la situación que se ha vivido en Andalucía.

¿Es Vox la extrema derecha? "Una exageración", contesta ella. Y esta es una tónica que se repite entre los vecinos, no quieren definir al partido de Santiago Abascal como un fenómeno ultra.

Aquí ha calado mucho lo que ha pasado en Cataluña. Como comenta el empleado de una tintorería de la zona: "Sólo hay que mirar los balcones con las banderas. Y ya están quitando... Tenías que ver cómo estaba esto el 1 de octubre".

ANTONIO RUIZ VALDIVIA
Balcones en Sevilla tras la victoria de Vox en las elecciones andaluzas.

La lucha contra el independentismo y la recentralización de competencias frente al poder de las autonomías es uno de los principales argumentos que ha captado votos para Vox. En el programa del partido de Abascal se proponen cuestiones como "transformar el Estado autonómico en un Estado de derecho unitario que promueva la igualdad y la solidaridad en vez de los privilegios y la división". "Un solo Gobierno y un solo Parlamento", es uno de sus puntos más fuertes, prometiendo como paso previo la devolución al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia.

Sólo hay que mirar los balcones con las banderas

Pero precisamente, contradicciones de la vida, el gran salto de Vox y su ascenso en la política nacional se vive a través de un Parlamento autonómico, por el que conseguirá subvenciones, y en el que se muestra partidario de pactar para echar a Susana Díaz del Palacio de San Telmo. Hubo dudas sobre si presentarse o no a estos comicios, y al final les ha salido redonda la jugada.

Esperan lograr un buen resultado en las europeas (Marine Le Pen les ha felicitado vía Twitter) y conseguir grandes resultados en zonas como Madrid, la Comunidad Valenciana y Murcia. Pero, sin duda, su gran objetivo es entrar en el Congreso de los Diputados. Se presentan ahora como el partido de los indignados.

Y es que como se ha podido comprobar en Andalucía el fenómeno Vox ha entrado con fuerza tanto en ámbitos de élite como en pequeños pueblos. El domingo lo celebraban en el Hotel Ayre de Sevilla con la idea de una nueva "Reconquista".

REUTERS
Santiago Abascal, líder de VOX

Los Remedios no es un barrio cualquiera en Sevilla, es el que tiene mayor poder adquisitivo de toda la ciudad. Según los datos del ayuntamiento hispalense, la renta per cápita aquí es de 42.984 euros al año. El extremo opuesto es la zona de Cerro-Amate con 18.866 euros (allí Vox fue quinto partido sacando el 7,72%, aunque con una gran evolución respecto al 0,43% de hace tres años). La cara y la cruz de Sevilla.

Tres vecinas, con sus bolsos de Michael Kors y chalecos casi para ir a Sierra Nevada, desembocan por la calle Virgen de Luján. Una de ellas, aunque no quiere fotos, se atreve a confesar que el domingo metió la papeleta verde de Vox en la urna. Así lo resume: "Yo he votado a Santiago Abascal porque a la derecha había que escarmentarla [en referencia al PP] y estamos hartos de la izquierda". Y vuelven a rechazar que se trate un partido ultra, xenófobo y que justifique la violencia de género, como ha acusado Susana Díaz a lo largo de esta campaña.

Ya se olía que iba a pasar esto

"Esto ya se olía que iba a pasar", relata Alejandro, que va caminando por la glorieta de las Cigarreras. El análisis que hace del barrio es el siguiente: "Es de ricos, de gente que tiene muchas tierras". E insiste en que han hecho mucha mella los cuarenta años de socialismo y el tema de Cataluña. Se ha votado mucho en clave nacional, entiende este joven, que también rechaza que Vox dé miedo porque no va gobernar "solo" en la Junta de Andalucía

Un electorado hastiado que Díaz no supo interpretar. Una de las cosas que más ha sorprendido ha sido la bajada de la participación, cuando Andalucía es una tierra en la que hay un gran interés por la política. Este es uno de los factores que creen en el partido de Abascal que ha jugado a su favor: la gente quería expresar su malestar y muchos socialistas se quedaron en casa.

Los votantes dicen que es exagerado llamarles de extrema derecha

Un partido que se sube también a la ola de esa extrema derecha que está conquistando el mundo occidental, desde Estados Unidos con Trump hasta Brasil con Bolsonaro. Más de 395.000 andaluces le dieron su apoyo, un 10,97 % (en Los Remedios catorce puntos más), y que alcanzó provincialmente su mayor cima en Almería -con un 16,79%. Y llegó a ser primera fuerza en grandes municipios como El Ejido (29,51%).

Mientras este lunes la gente volvía su actividad ordinaria, Santiago Abascal proclamaba que contribuirán a cambiar el "régimen socialista" y a conservar la Semana Santa, la tauromaquia y la caza, luchando contra "leyes ideológicas" como las de violencia de género y memoria histórica. Siendo un dique contra la inmigración ilegal y advirtiendo a los medios, al estilo Trump, que no cambiarán y que los insultos contra Vox son contra millones de españoles.

Los Remedios votaron este domingo. Hoy empieza un nuevo e inquietante ciclo. Uno de los puentes de este barrio al otro lado de Sevilla desemboca justo en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta. Díaz tiene los días contados allí. Y la extrema derecha ha llegado para quedarse.