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13/12/2018 20:55 CET | Actualizado 13/12/2018 20:55 CET

La inmigración compensa la pérdida de población en España

Su ayuda llega como agua de mayo, con los nacimientos en niveles desconocidos desde 1941.

Martin Leitch via Getty Images
Viandantes en las calles de Madrid, en una imagen de archivo.

La inmigración —ese fenómeno tan denostado, bandera negra de la derecha y la ultraderecha, que azuza el miedo hablando sin sonrojo de trabajos robados y delincuencia sistémica— nos está salvando el país. Literalmente, España es más con ellos. Y es que la subida de llegadas de extranjeros registrada en nuestro país en el primer semestre de este año ha servido para compensar el descenso demográfico que se ha producido en esos seis meses por la caída de los nacimientos y el incremento de las muertes.

Según las Cifras de Población (CP) y la Estadística de Migraciones (EM) correspondiente al primer semestre de 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la llegada de inmigrantes logra revertir la tendencia a la baja y aumentar el número de personas en España. Según el informe provisional correspondiente al primer trimestre del año, la población aumentó en 74.591 personas, hasta llegar a los 46.733.038, un 0,43% más que en el mismo periodo del año anterior.

Este es el dato más elevado de población en seis años consecutivos y la llegada de inmigrantes es la principal causa del aumento, ya que desde 2015 España presenta saldos vegetativos negativos, es decir, muere más gente que nace. El dato se conoce en la misma semana en que hemos sabido que se han registrado los datos de nacimientos más bajos de toda la historia, con 179.794 bebés nacidos en el primer trimestre del año, el peor dato desde 1941, o sea, desde que existen las estadísticas oficiales.

El INE calcula que durante los seis primeros meses de 2018 llegaron a nuestro país 287.882 personas y se fueron 166.318, lo que da un saldo migratorio –el resultado de las llegadas menos salidas– positivo, de 121.564 ciudadanos. Es el mayor dato en un primer semestre del año desde hace una década.

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INE
Datos de población 2018.

Vienen más, se van menos

El número de extranjeros que han llegado a España aumentó en 100.764 personas y se situó en 4.663.726 (alrededor de un 10% de la población española), la cifra más elevada desde enero de 2014. De estos foráneos, los venezolanos son los extranjeros que más han aumentado: en julio de este año residían ya 109.880, un 20,6% más que un año antes. También ha subido notablemente en los últimos 12 meses el número de colombianos (un 10,5% más) y el de italianos (un 4,4% más).

Por el contrario, los ciudadanos que más se han marchado de España en mayor número son los procedentes de Ecuador (3.205 personas, un 2,3% menos que el semestre anterior) y del Reino Unido (4.318 ciudadanos, un 1,5%menos). Los marroquíes son ahora los más numerosos en nuestro país (un 14,9% de los extranjeros), superando a los procedentes de Rumanía en casi 10.000 personas.

Puro egoismo: salvan las pensiones

El Servicio de Estudios del BBVA sostiene que harían falta 28 millones de afiliados a la Seguridad Social para que el sistema pueda hacer frente a los 15 millones de pensiones previstas en dicho año. El pasado julio se alcanzó de nuevo la cifra de 19 millones de cotizantes a la Seguridad Social, un hito desde 2008. Ahora mismo, cotiza a la Seguridad Social un 40% de los españoles. El número de cotizantes depende de la gente que quiere trabajar (tasa de actividad), de la gente que encuentra trabajo (tasa de ocupación) y del volumen de la economía sumergida (trabajadores sin afiliación). Si estos parámetros se mantienen constantes a lo largo de las próximas décadas, España necesitaría 70 millones de habitantes en el año 2050 para disponer de los necesarios 28 millones de cotizantes y hacer frente al pago de las pensiones.

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INE
Datos de migraciones exteriores en España.

Por comunidades, la población creció en el primer semestre del año en nueve regiones, lideradas por Baleares (un 0,83% más), Madrid (0,58%) y Canarias (0,53%); y disminuyó en las otras ocho, además de las ciudades autónomas; entre ellas, destacan las bajadas de Ceuta (-0,35%), Castilla y León y Asturias (-0,32% en ambos casos).

Si el buen dato de extranjeros llegados a España se entiende como un buen síntoma de cierta recuperación económica, tras casi una década negra, también se le puede poner ese contexto al dato de que cada vez son menos los españoles que se marchan. Según esta última oleada, se fueron en la primera mitad de 2018 40.856 españoles, lo que supone la cifra más baja desde hace cuatro años, y llegaron 39.166, dejando el saldo migratorio español algo mejor desde que comenzó la serie histórica, en 2008.

Con respecto al país de destino, los españoles todavía no parecen mostrar miedo a las consecuencias de Brexit y siguen eligiendo el Reino Unido como principal destino para emigrar (el 21,7% de los españoles partieron hacia el país británico el anterior semestre), seguido del vecino Francia (11,7%). En tercer lugar, pero ya a considerable distancia, un 8,3%, se instalaron en Estados Unidos.

Mariela Rojas: "España es hoy la esperanza para mis hijos"

Mariela Rojas desborda alegría con sus incontables "chévere". Aunque lo parezca por las expresiones, no es venezolana, sino de Perú. "Es que pasé en Caracas cinco años, pero la cosa se puso fea, y ya no". Esos años, más dos en casa, es el tiempo transcurrido desde su salida de España y su regreso. "Ahora he vuelto para quedarme", resume.

Esta mujer de 42 años, madre de dos hijos que siguen en la ciudad de la zona de Piura, reside ahora en Sevilla y trabaja como empleada doméstica a través de una empresa del sector. Es el mismo empleo, mejorado, que tuvo en su primera estancia. "Entonces estaba en una empresa peor", dice sin mucho detalle. La vuelta, dice, ha sido "sencilla" porque ya conocía la burocracia y los pasos a dar. Y "dura dura", por lo mismo que en el pasado: por dejar a sus hijos con los abuelos.

Mariela llegó esta vez en marzo pasado. Desde entonces, está contratada. Todos los contactos previos con su empleador los hizo en la distancia, "por internet", porque tenían conocidos en común. Ahora quiere establecerse en serio, hacerse con un hogar y traer a la familia. "España es hoy la esperanza para mis hijos, de que puedan estudiar bien, como cualquiera... Somos tranquilos, no pedimos mucho", explica.

Sí, se fue por la crisis y ha vuelto porque, dice, "se ven las cosas mejor". No sólo, enfatiza, porque haya encontrado una mano tendida, sino porque "se ve más gente de compras o en los transportes públicos". Espera que la buena racha dure. "Lo suficiente para dar oportunidades a mis hijos".

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El saldo migratorio.

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