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13/02/2019 19:32 CET | Actualizado 19/02/2019 17:56 CET

¿Qué es eso que fuma ahora tanta gente?

Philip Morris lo apuesta todo a su tabaco sin combustión con su dispositivo iQos 3.

De repente alguien saca un dispositivo, aprieta un botón, extrae un cilindro de plástico, introduce algo similar a un cigarro (aunque de menor dimensión), acciona otro botón y comienza a fumar.

Esta imagen ha pasado de anecdótica a convertirse, en los últimos meses, en algo mucho más habitual. Sí, la persona que sigue todos estos pasos está fumando. Sí, es tabaco, pero tiene sólo un poco que ver con el pitillo de toda la vida. Y no, lo que hace no es beneficioso para la salud.

Los dispositivos iQos no queman el tabaco: lo calienta a una temperatura muy inferior. Se evita así la combustión, que es la principal causa de enfermedad relacionada con el tabaquismo.

Desde Philip Morris, fabricante del dispositivo electrónico, reconocen que no es una alternativa "para dejar de fumar", pero sí tiene un potencial de reducir el daño con respecto al cigarrillo convencional. Según la OMS, ya hay mil millones de fumadores en todo el mundo.

PHILLIP MORRIS
Imagen del nuevo dispositivo de iQos.

Dado que en vez de combustión el tabaco se calienta, lo que expulsa el fumador no es humo, sino vapor. La compañía asegura que "el vapor de iQos contiene, de media un 90-95% menos de los niveles de sustancias tóxicas en comparación con el humo del cigarrillo de combustión".

Una de las virtudes, si es que puede haber alguna virtud en el acto de fumar, es que con estos dispositivos no se genera ceniza y, al no haber humo, la 'peste' asociada al tabaco tradicional desaparece tanto para el consumidor como para los que le rodean. Los cigarros desprenden un olor —distinto al del tabaco habitual— durante el proceso de calentamiento. Ese 'aroma' desaparece a los diez minutos de haberse iniciado el acto de fumar.

El tabaco, que se vende en gran parte de los estancos, tiene el mismo precio que una cajetilla tradicional de 20 unidades, aunque el coste de adquirir el pack completo, con el dispositivo, se dispara hasta los 99 euros, diez euros más en el caso del iQos 3. Es decir, se requiere un desembolso previo no menor y, en cualquier caso, siempre más elevado que si se opta por el tabaco de toda la vida.

La intención de Philip Morris pasa por "alcanzar un futuro sin humo" y, en esa estrategia se enmarca el lanzamiento en España de su dispositivos iQos 3 e iQos 3 MULTI. La compañía se compromete "a sustituir progresivamente los cigarrillos convencionales por productos libres de combustión y humo para todos aquellos fumadores adultos que, de otra forma, seguirían fumando". "Nuestra intención es convencer a los fumadores de que hay alternativas libres de humo", recalca el director general de Philip Morris para España y Portugal, Enrique Jiménez. "Son decisiones que no se pueden tomar a medias, sino con determinación, y así vamos a seguir", enfatiza.

P.M.
IQos3

El debate que ha generado la aparición de los dispositivos iQos gira en torno a hasta qué punto es menos dañino para la salud. Desde Philip Morris se valen de dos estudios clínicos de una semana de duración y de dos estudios clínicos de tres meses que "demuestran que los fumadores que se cambiaron completamente a iQos redujeron considerablemente su exposición a 15 sustancias tóxicas dañinas".

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) es mucho más duro al respecto de las bondandes de este producto: "Aunque algunas de estas sustancias estén en menor concentración que en el cigarrillo de combustión, eso no impide considerar el uso del iQos como un riesgo para la salud. De hecho, no existen evidencias sólidas que avalen la seguridad de este producto ni su eficacia como estrategia de reducción de daños".

Philip Morris es prudente, no obstante, y pese a valorar que "por el momento los resultados son muy alentadores y nos indican que vamos en la dirección de la reducción del daño. Ahora bien, hasta que no tengamos la validación de las autoridades competentes, no podemos afirmar que iQos es un producto de riesgo reducido", asumen. Actualmente, abundan, "estamos esperando los resultados del estudio clínico de un año de duración".