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19/02/2015 07:36 CET | Actualizado 20/04/2015 11:12 CEST

'Un séptimo hombre'

portadaLa potente mezcla de hechos, cifras, poesía, teoría abstracta y fotografías que hay en Un séptimo hombre nos abre a la experiencia deshumanizante de la migración para revelar una falta embrutecedora de libertad en el corazón del capitalismo neoliberal, que John Berger reconoce sin rodeos como "fascismo económico".

Hay once millones de ellos, más o menos, no se sabe con exactitud. Muchos son "no-personas", "no oficiales", que vienen de Yugoslavia, Portugal, Turquía, Grecia o Sicilia para trabajar en la industria del plástico, las cosechas, en los oficios de la construcción y en las cadenas de montaje de la Europa occidental. La mayoría viven en barracas, fuera de las maletas, haciendo los trabajos más degradantes y peligrosos, acaso los más serviles. Berger ha colaborado una vez más con el fotógrafo Jean Mohr para producir este lamento por el subproletariado, los trabajadores desplazados del sur de Europa. El séptimo hombre, no es un hombre, es una función. Él no tiene derechos, títulos o realidad fuera de su trabajo. Él es el excedente de materia prima humana del milagro industrial de la posguerra. Deja afuera un paisaje agotado de sus jóvenes, aún más estancado. En la metrópoli, él será el último contratado y el primer despedido cuando su músculo se vuelva inservible. Como un ser sexual o político que no existe, cuando se hace viejo o enfermo, será tan inútil como la basura. Fungible. Las palabras de Berger y las fotografías de Mohr se funden en un ensayo fotográfico elocuente. Berger logra retratar el vacío degradante del día a día del migrante sin llegar a ser estridente o didáctico. Él busca la calidad de vida del anonimato forzado.

Puede suceder, el mismo John Berger lo sugiere, "que un libro, a diferencia de sus autores, parezca más joven a medida que pasan sus años"; este podría ser el caso de Un séptimo hombre. Publicado por primera vez en 1975, ahora puede estar claramente anticuado en sus estadísticas y en los cambios que siguieron a la caída de la Unión Soviética. Pero la continua dependencia de Europa occidental de millones de trabajadores migrantes durante la peor crisis económica desde la segunda guerra mundial demuestra que el sistema económico ya no puede existir sin su trabajo. Este apasionado retrato de la vida migrante es ahora más relevante que entonces, como una respuesta incisiva a las retóricas anti-inmigración que estamos viviendo actualmente. Originalmente concebido como una película-documental-albúm de familia, el libro se estructura en tres capítulos que representan la salida, el trabajo y el regreso. Su potente mezcla de hechos, cifras, poesía, teoría abstracta y fotografías nos abre a la experiencia deshumanizante de la migración para revelar una falta embrutecedora de libertad en el corazón del capitalismo neoliberal, que Berger reconoce sin rodeos como "fascismo económico".

Revisión médica en Estambul/ JEAN MOHR

Un pueblo en el sur de Grecia/ JEAN MOHR

Control de pasaportes en Ginebra/ JEAN MOHR

Emigrantes turcos escuchan las instrucciones antes de partir a Alemania/ JEAN MOHR

Anuncio de la revista alemana Der Spiegel

Revisión médica en Estambul/ JEAN MOHR

Anciana en el mercado. Grecia/JEAN MOHR