La Eurocámara y Consejo desbloquean el pacto arancelario con EEUU ante las amenazas de Trump
El acuerdo permite seguir cumpliendo el plazo fijado por el presidente norteamericano para evitar tasas más altas sobre las exportaciones europeas.
En una negociación a contrarreloj, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo han alcanzado esta madrugada un acuerdo político provisional para implementar las medidas arancelarias recogidas en la Declaración Conjunta con Estados Unidos.
En la práctica, este paso legislativo, crucial, desbloquea el proceso de ratificación -que había permanecido congelado por la Eurocámara desde febrero- y busca desactivar de forma definitiva la escalada de tensiones comerciales ante el vencimiento de los plazos impuestos por la administración de Donald Trump. El acuerdo alcanzado cumple con el marco político pactado inicialmente en Turnberry (Escocia) entre el mandatario estadounidense y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado verano, y evita nuevos castigos, que es con lo que estaba amenazando la Casa Blanca.
El pacto original estableció un arancel máximo del 15% para la mayoría de las exportaciones de la UE hacia EEUU, abarcando sectores clave como el automovilístico, semiconductores, madera y productos farmacéuticos. A cambio, los Veintisiete se comprometieron a rebajar a cero los aranceles de los bienes industriales estadounidenses y a conceder acceso preferencial a una amplia gama de productos agrícolas y pesqueros, incluyendo mariscos como la langosta.
Un escudo de protección: las cláusulas de salvaguarda
A pesar del avance logrado esta noche, el camino no ha estado exento de desconfianza mutua. El Parlamento congeló la ratificación el pasado mes de febrero después de que Trump reavivara las amenazas arancelarias mundiales del 15% e insinuara represalias contra los países que "jugaran" con las sentencias de su propio Tribunal Supremo, que llegó a tumbar temporalmente algunas de sus tarifas retroactivas.
Para sortear este clima de inestabilidad, los negociadores europeos han blindado el texto legal introduciendo ahora estrictos mecanismos de defensa. Entre ellos, destaca una cláusula de suspensión reforzada que faculta directamente a la Comisión a retirar de forma inmediata las ventajas fiscales si Washington incumple lo pactado.
Asimismo, se ha fijado una cláusula de expiración (sunset clause) que limita la vigencia del acuerdo principal hasta finales de 2029 (revisable solo mediante una exhaustiva evaluación de impacto posterior) y un mecanismo de protección agrícola e industrial ante posibles avalanchas de importaciones perjudiciales.
La firmeza y la necesidad de certidumbre legal ante los impredecibles giros de la Casa Blanca han marcado las declaraciones de los líderes europeos durante el proceso y es lo que ahora ha llevado, con sudor y desgaste, al pacto final. "La situación actual no es propicia para ofrecer un comercio e inversión transatlánticos 'justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos'. La Comisión garantizará siempre la plena protección de los intereses de la Unión Europea. Los exportadores de la UE deben tener un trato justo, previsibilidad y certeza jurídica. Un trato es un trato", decía en un comunicado oficial la Comisión, justificando las dilaciones.
"Cualquier país que quiera jugar juegos con la ridícula decisión de la Corte Suprema, especialmente aquellos que han estafado a los EEUU durante años, e incluso décadas, se enfrentará a un arancel mucho más alto. Peor que el que acordaron recientemente. Que los compradores tengan cuidado", había amenazado Donald Trump, en un mensaje que forzó la parálisis temporal de las negociaciones en Bruselas.
Lo que está en juego
La urgencia por ratificar el pacto reponde al peso estratégico de la relación transatlántica, calificada como la mayor alianza comercial del planeta. Según datos de la CE, el comercio de bienes y servicios entre ambas potencias alcanzó los 1,6 billones de euros, con inversiones bilaterales acumuladas que superan los 5,3 billones de euros y un flujo diario de mercancías de más de 4.200 millones de euros cruzando el Atlántico.
Con la luz verde provisional de los trílogos europeos, los importadores y consumidores de la UE estiman un ahorro cercano a los 5.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros.
El texto final deberá ahora ser sometido a la aprobación formal definitiva por parte del pleno del Parlamento Europeo y de los Estados miembros en el Consejo a mediados del próximo mes de junio, desactivando la amenaza latente de que Trump eleve las tarifas a los automóviles europeos del 15% al 25% si la Unión no implementaba su parte antes de las fechas límite.