El Ministerio de Hacienda ha publicado el listado de las más de 200 localidades y un millar de códigos postales que anula la zona de libre comercio preferencial sin aranceles con Israel e impide su entrada en España.
Ha estado en boca de muchos, pero, sobre todo, en boca del presidente de EEUU. Las otras finalistas han sido apagón, macroincendio, preparacionista, boicot, dron, generación Z, macrorredada, rearme, papa, tierras raras y trumpismo.
Son números definitivos, sensiblemente inferiores a los de hasta un 62,4 % que había anunciado contra el porcino europeo de manera temporal en septiembre. Se considera una represalia por las tasas de Bruselas a sus vehículos eléctricos.
Los Estados miembros han aprobado eliminar la exención de derechos de aduana para los envíos de valor inferior a 150 euros procedentes de terceros países.
El presidente de EEUU no engañó a nadie: su programa fue avalado y es el que aplica, una suma de ordeno y mando, beneficios personales y persecución del contrario que erosiona una de las democracias de referencia en el mundo.
Aún no se aportan detalles pero cualquier acuerdo sería un respiro, incluso si no aborda los problemas subyacentes relacionados con los desequilibrios en la producción y el acceso a chips informáticos de última generación.
El objetivo es reducir la dependencia de otras potencias como Rusia—que continúa su invasión contra Ucrania— o EEUU— que sigue presionando en materia arancelaria—, así como ganar independencia y diversificar el comercio global que mantiene.
En la campaña, aparece el expresidente norteamericano, Ronald Reagan, hablando mal de los aranceles. Ahora el republicano denuncia su uso "fraudulento".
El mandatario estadounidense da un nuevo volantazo y dice no tener motivos para ver a su homólogo chino. Su decisión llega tras el anuncio del país de Xi Jinping sobre aplicar mayores controles a la exportación de tierras raras.
Las dos iniciativas se han quedado muy lejos del apoyo de dos tercios de los votos emitidos, gracias al bloque de populares, socialistas, liberales y verdes. Pero avisan: no es un respaldo incondicional y hay que hacer cambios.
La guerra comercial de la Casa Blanca hizo aumentar los rumores sobre un incremento desorbitado de los precios de sus nuevos dispositivos. Lejos de subirlos, siguen siendo similares y con un almacenamiento aún mayor.
Estos contactos podrían allanar el camino hacia el primer encuentro cara a cara entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, desde el regreso del republicano a la Casa Blanca.
La presidenta Von der Leyen da el miércoles su discurso sobre el Estado de la Unión, en una coyuntura de debilidad e incertidumbre: su margen de independencia se reduce, frente a un EEUU que marca el paso y condiciona las apuestas.