Un economista de Stanford, sobre las tecnológicas, la concentración de poder y la democracia: "El capitalismo tiene que ser más humano"
Mordecai Kurz cree que compañías como Meta, Google u OpenAI acumulan una capacidad de influencia cultural y política que ningún actor privado había tenido antes.

El auge de la inteligencia artificial y el poder creciente de las grandes tecnológicas están alimentando una nueva concentración de riqueza e influencia que amenaza directamente a la democracia. Mordecai Kurz es quien lanza la advertencia en su nuevo libro Private Power and Democracy´s Decline, donde sostiene que EEUU atraviesa una "segunda Edad Dorada" marcada por monopolios tecnológicos, desigualdad económica y desafección política.
“Queremos que el capitalismo apoye la democracia. El capitalismo tiene que ser más humano. Tiene que estar más regulado”, resume Kurz en declaraciones publicadas en The Guardian.
El economista lleva años investigando cómo el poder monopólico altera no solo la economía, sino también el equilibrio político y social. Y cree que la situación actual es especialmente peligrosa porque combina tres elementos a la vez: gigantes tecnológicos con enorme capacidad financiera, redes sociales capaces de moldear el debate público y una inteligencia artificial que amenaza con transformar radicalmente el mercado laboral.
Kurz compara a los magnates tecnológicos con los industriales de la Edad Dorada
El profesor de Stanford establece un paralelismo directo entre los actuales líderes tecnológicos y figuras históricas como John D. Rockefeller o Andrew Carnegie durante la industrialización de EEUU.
Según Kurz, aquellos magnates desarrollaron teorías basadas en el darwinismo social para justificar que su éxito económico los convertía en una élite “natural” destinada a dirigir la sociedad. Y cree que algo parecido vuelve a suceder ahora en Silicon Valley.
El economista menciona incluso declaraciones recientes de Dario Amodei, quien ha defendido el enorme potencial transformador de la inteligencia artificial y ha reconocido públicamente que podría provocar desempleo masivo.
Para Kurz, muchos líderes tecnológicos no ven la democracia como un límite legítimo a su poder, sino como una estructura que puede ser moldeada por quienes controlan la innovación, los datos y la información.
Redes sociales, desinformación y polarización
Uno de los puntos centrales del libro es el papel de las plataformas digitales en la erosión democrática. Kurz sostiene que las grandes tecnológicas utilizan algoritmos y redes sociales para aumentar la polarización porque eso genera más actividad, más tiempo de uso y, en consecuencia, más beneficios.
“La actividad en redes sociales es rentable, y a veces se genera mediante la difusión de información falsa”, afirma. El economista cree que compañías como Meta, Google u OpenAI acumulan una capacidad de influencia cultural y política que ningún actor privado había tenido antes. Y ahí aparece otro problema: el poder de lobby.
Kurz sostiene que las startups tecnológicas ya no hacen realmente para competir contra los gigantes del sector, sino que ser absorbidas por ellos. “David no tiene más remedio que colaborar con Goliat”, resume el libro.
Eso genera un ecosistema donde las grandes empresas consolidan todavía más su posición dominante mientras aumentan su capacidad para influir en regulaciones, gobiernos y decisiones políticas.
La IA amenaza ahora también a médicos, abogados e ingenieros
El economista considera que la inteligencia artificial acelerará todavía más la desigualdad si no existe regulación. Y advierte de que esta vez el impacto laboral no se limitará únicamente a empleos poco cualificados. Kurz cree que la IA puede desplazar también a médicos, abogados, ingenieros y otros trabajadores altamente formados.
Ese escenario, unido al aumento del coste de vida y al estancamiento salarial de buena parte de la población estadounidense, habría favorecido fenómenos políticos como el trumpismo y el auge de Donald Trump. Según el economista, muchos votantes terminan apoyando opciones autoritarias cuando sienten que la democracia ya no protege sus intereses económicos.
El New Deal como ejemplo frente al poder monopólico
Kurz recuerda que EEUU ya atravesó una situación parecida durante la Gran Depresión. Entonces, las reformas del New Deal limitaron el poder de los monopolios y ampliaron la protección social.
Para el profesor de Stanford, aquellas políticas permitieron décadas de crecimiento económico sostenido, innovación y estabilidad social. La ruptura llegó después, especialmente durante la era Reagan, cuando se redujo la regulación y se facilitó la acumulación de poder empresarial. Ahí situaría el origen de esta nueva “Edad Dorada” tecnológica.
“Algo anda mal en EEUU”
Pese al diagnóstico duro, Kurz mantiene cierto optimismo. Cree que las democracias terminan reaccionando cuando la concentración de poder alcanza niveles excesivos.
“Si hablas con cualquier estadounidense normal e inteligente, te dirá que algo anda mal en EEUU y que algo tiene que cambiar”, afirma.
También defiende que la tecnología debe utilizarse para complementar a los trabajadores y no simplemente para sustituirlos. El debate ya no gira solo alrededor de la innovación o del crecimiento económico. Cada vez más expertos empiezan a preguntarse cuánto poder puede acumular un pequeño grupo de empresas privadas antes de afectar directamente a la democracia.
