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Raquel Camarero, emprendedora rural que ya factura 20.000 euros en Torresandino (565 habitantes): "En el colegio nos decían que aquí no tendríamos futuro"

Raquel Camarero, emprendedora rural que ya factura 20.000 euros en Torresandino (565 habitantes): "En el colegio nos decían que aquí no tendríamos futuro"

La joven empresaria comenzó con una inversión de solo 3.000 euros. 

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El campo empieza a ganar habitantes gracias a emprendedoras como Raquel.Getty Images

Durante años, el mensaje fue claro para toda una generación: si querías prosperar, tenías que irte. Las ciudades eran sinónimo de oportunidades. Los pueblos, de falta de futuro. Pero esa narrativa empieza a resquebrajarse. Y lo hace con historias como la de Raquel Camarero, que ha decidido volver a su pueblo y montar su propio negocio.

En Torresandino, con apenas 565 habitantes, esta joven ya factura 20.000 euros al año con una empresa que nació con solo 3.000 euros de inversión. "En el colegio nos decían que aquí no tendríamos futuro", indica sin rodeos en declaraciones a El País. Hoy, ese futuro existe. Pero no es sencillo.

El giro demográfico: más gente… pero con matices

El regreso al mundo rural no es una anécdota aislada. Comunidades como Castilla y León han registrado un aumento de población en los últimos años. Según datos oficiales, la región ha ganado 42.842 habitantes entre 2022 y 2026, en parte gracias a políticas activas para atraer residentes:

  • Incentivos fiscales.
  • Programas para emprendedores.
  • Digitalización del territorio.
  • Espacios de coworking.

Además, el acceso a internet ya alcanza el 97,4% de los hogares en España, un factor clave para el teletrabajo y los negocios digitales. Pero hay un problema que no desaparece: la vivienda. "No faltan casas", explican desde la administración, pero muchas necesitan rehabilitación. Y la idea de que es posible conseguir vivienda gratuita sigue siendo, en gran parte, un mito.

El negocio que nace de una idea sencilla

En ese contexto aparece el caso de Raquel Camarero. Su proyecto, Naturfera, gira en torno a algo poco habitual: la cría de lombrices para producir humus, un fertilizante natural sin químicos. Con ese producto abona huertos, mejora la calidad del suelo y se alinea con la agricultura ecológica.

La emprendedora ha aprovechado recursos locales, como una nave familiar, y el apoyo de su entorno. Pero también ha tenido que adaptarse a las limitaciones del medio rural. "Correos abre 15 minutos y debo cuadrar los envíos", explica. Una frase que resume la cara menos visible del emprendimiento fuera de la ciudad.

Ayudas, subvenciones y el impulso público

El crecimiento de este tipo de proyectos no se entiende sin el respaldo institucional. En el caso de Raquel, espera una ayuda de 15.000 euros de fondos FEADER para dar el siguiente salto: industrializar su producción y generar empleo.

Y no es un caso aislado. Otras comunidades han desplegado programas similares: Castilla-La Mancha ofrece entre 10.000 y 12.000 euros a empresas que contraten en zonas despobladas, con ayudas de hasta 5.833 euros para autónomos y bonos adicionales para alquiler o transporte.

En Asturias, el cheque emprendedor alcanza los 10.000 euros, mientras que en Extremadura se incentiva la llegada de nómadas digitales con ayudas de hasta 10.000 euros.

El empleo rural: oportunidades… y carencias

El discurso institucional es claro: hay trabajo en los pueblos. Pero no siempre coincide con lo que buscan quienes llegan. Sectores como ganadería, agricultura, hostelería y cuidados. Siguen necesitando mano de obra. En algunos casos, con salarios en torno a 1.400 euros netos, como ocurre con la figura del pastor, cada vez más demandada.

Aun así, hay un reto evidente: retener población. Los expertos lo señalan con claridad: es más fácil que vuelva quien ya conoce el territorio que atraer a alguien completamente nuevo.

Innovar desde lo tradicional

El nuevo emprendimiento rural no se limita a repetir modelos antiguos. Combina tradición y tecnología. Ejemplos como la agricultura ecológica, los servicios veterinarios móviles, el turismo sostenible y la digitalización de negocios locales. Ese enfoque híbrido es el que permite que proyectos como el de Raquel sean viables

Pero está la otra cara del relato. El regreso al campo no es una solución mágica. Implica menos servicios, más dependencia del entorno, logística limitada y mayor esfuerzo personal. Eso sí, también ofrece algo que muchos buscan: arraigo, comunidad y control sobre el propio tiempo.

De la falta de futuro a una alternativa real

EL HUFFPOST PARA EL INSTITUTO PULEVA DE LA NUTRICIÓN

La historia de Raquel Camarero no es solo la de un negocio. Es la de un cambio de mentalidad. Durante años, la salida era marcharse. Hoy, para algunos, la opción es volver. No porque el mundo rural haya dejado de tener problemas, sino porque han aparecido nuevas herramientas para enfrentarlos: conectividad, apoyo público y nuevos modelos de negocio. Y, sobre todo, una idea que empieza a calar: que el futuro no siempre está en otro sitio.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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