Las aerolíneas lanzan un SOS a la Comisión Europea: la guerra en Irán continúa y el queroseno se agota
El sector alerta de cierres de espacio aéreo y riesgo de escasez de combustible en semanas mientras Bruselas estudia medidas de urgencia.

La guerra en Irán ya no es solo un problema geopolítico. Empieza a ser también un problema para volar.
Las principales aerolíneas europeas han lanzado una advertencia directa a la Comisión Europea ante el impacto creciente del conflicto: el espacio aéreo se cierra, las rutas se complican y el combustible empieza a escasear.
Espacio aéreo cerrado y rutas en el aire
Desde que comenzó la guerra el pasado 28 de febrero, el mapa de vuelos en Europa y Oriente Medio ha cambiado por completo. La European Union Aviation Safety Agency ha prohibido a las aerolíneas europeas operar en varios espacios aéreos del Golfo, incluidos países como Emiratos Árabes Unidos o Qatar.
El resultado es inmediato: vuelos más largos, rutas alternativas y un aumento de costes que ya empieza a notarse en toda la industria.
Pero ese no es el único problema.
El fantasma del queroseno
El cierre del estrecho de Ormuz, una de las arterias clave del comercio energético mundial, ha encendido todas las alarmas.
El sector teme una escasez de queroseno en Europa en cuestión de semanas. De hecho, la patronal aeroportuaria europea ya ha advertido de que el continente podría enfrentarse a una falta "sistémica" de combustible para aviones en apenas tres semanas si la situación no mejora.
Y eso cambia completamente el escenario.
Bruselas, bajo presión
Ante este contexto, el grupo Airlines for Europe, que agrupa a gigantes como Lufthansa, Air France-KLM o easyJet, ha pedido a Bruselas medidas urgentes.
Entre sus propuestas destacan la monitorización a nivel europeo del suministro de queroseno, la compra conjunta de combustible -siguiendo el modelo aplicado con el gas tras la crisis con Rusia- y la suspensión temporal de impuestos y del mercado de carbono para la aviación.
También reclaman cambios legales que les permitan gestionar mejor la cancelación de vuelos y la reorganización de rutas en un contexto de crisis.
Un sector en alerta
El problema no es solo económico. Es operativo.
Si el combustible escasea y las rutas siguen restringidas, las aerolíneas podrían verse obligadas a reducir frecuencias, cancelar vuelos o asumir sobrecostes que acabarían trasladándose a los pasajeros.
En otras palabras: menos vuelos, más caros y más largos.
A la espera de decisiones
La Comisión Europea ya ha adelantado que presentará un paquete de medidas el próximo 22 de abril para hacer frente al impacto energético de la guerra.
Pero, por ahora, no está claro si incluirá soluciones específicas para el sector aéreo. Y el tiempo juega en contra. Porque, en este escenario, el problema no es solo volar más lejos.
Es si habrá combustible suficiente para seguir volando.
